Iris Moreno Roca Dr. Iris Moreno Roca Moderator

Como Evitar los Gastos Hormiga

En ocasiones, cuando tenemos un negocio, o aún sin tenerlo, llegamos a principios de mes (ya no a finales) sin saber dónde ha ido a parar todo el dinero cobrado. Y ya sin contar que habrá clientes que se retrasen, otros que intenten no pagar y los gastos fijos de cada mes.

Es posible que en estos casos el dinero se vaya en pequeños gastos de los que a penas nos damos cuenta porque no los controlamos. Los gastos hormiga son pequeños gastos que se realizan a diario y que se van sumando a los gastos más grandes llegando a cifras que no nos llegamos ni a imaginar. Cualquier persona, de cualquier edad, clase social y género, acaba cayendo en ellos.

Porque parecen tonterías y no se contabilizan en ningún informe de gastos. El tabaco, chicles, caramelos, golosinas, la prensa que se ha comprado ese día, alguna revista, algún capricho, el café de mediodía en el bar, el café de la tarde, todo suma. Y de poco que cueste cada cosa, al pasar unos días se ha ido una gran cantidad de dinero. Hasta un 15% de los gastos que se producen cada mes son de este tipo, gastos que no son “necesarios” pero se hacen.

Para eliminar o reducir los gastos hormiga hay que:

Contabilizarlos, anotarlos y analizarlos
Registrarlos en el presupuesto semanal o mensual para ver realmente cuánto se gasta en ellos
Registrar todo y detectar cuáles son
Ser consciente de que hay que reducirlos, y empezar con los más asumibles
Evitar las comprar por impulso
Llevar poco más del dinero necesario para lo que se quiere comprar (y quizá algún imprevisto u olvido)
Puede ser interesante guardar en algún sitio el dinero que se iba a gastar en pequeñas cosas
Evitar el uso de la tarjeta de crédito o débito, ya que además de ofrecer la posibilidad de gastar más se llevan menos las cuentas de este tipo de compras
Probar productos sin marca para ver si son iguales o mejores con los de marca (aunque esto simplemente es ahorrar, no evitar gastos hormiga)
Ponerse pequeñas metas para ahorrar, e ir superando las metas cada vez más
Dejar una cantidad fija para pequeños gastos para no reducirlos todos (a veces conviene un pequeño capricho)
¿Qué hacer con el dinero ahorrado? Quizá el dinero ahorrado no sea tanto como parece, porque era dinero que se necesitaba para unos gastos mayores y por eso la economía familiar nunca estaba al día. Quizá sí se ahorra dinero, que se puede mantener para imprevistos, para mejorar algo del negocio o de la casa que se llevaba esperando mucho tiempo o para otros gastos mayores. O simplemente para hacer eso que siempre se quiso pero nunca se puede.

Fuente: Trabajo Freelance

Iris Moreno Roca Dr. Iris Moreno Roca Moderator

Teletrabajo si, pero...

Probablemente, todas o la gran mayoría de las personas que trabajan desde su hogar, van a coincidir en una cuestión que es realmente el eje de lo que el título de este artículo plantea; tanto los pros como las contras de hecho del trabajo a distancia en el entorno del hogar, parten precisamente de eso, de lo mismo; de trabajar en el hogar.

Y es que el hecho de trabajar en casa, mediatiza absolutamente todo lo que se nos ocurra plantearnos, tanto para bien o para mal.

En el apartado de los pros, hay cuestiones que son evidentes. Por ejemplo lacomodidad de trabajar en un entorno conocido, íntimo, donde además, evitamos los desplazamientos, y por tanto, se supone aprovechamos mucho más el tiempo ya que, ponernos a trabajar puede resultar tan sencillo como desplazarnos del dormitorio al despacho, nada que ver por supuesto con un desplazamiento a una oficina.

Por otro lado, el trabajo en el entorno del hogar, bien gestionado, aumenta la productividad, y esto, que en el caso de nuestro país puede parecer poco riguroso, es una realidad contrastada en países mucho más avanzados a este nivel como por ejemplo los del norte de Europa. Cuando al trabajo en el hogar se le suma una conciencia de responsabilidad sobre el desempeño laboral, estos resultados en términos productivos se multiplican notablemente.

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Sin embargo también existen contras, y por supuesto nacen del entorno. La primera de estas contras tiene que ver con la disciplina de trabajo. El nivel deautodisciplina a la hora de trabajar en el hogar no tiene nada que ver con la disciplina laboral que podemos importarnos en un entorno de trabajo estándar. El hogar presenta un nivel de distracción muy superior, ya que, en él en principio se reúnen nuestros elementos de comodidad y atracción favoritos, o al menos buena parte de ellos. Por otro lado la sensación de disponibilidad de tiempo que el teletrabajo puede llegar a generar en algunos modelos de empleo a distancia, se puede convertir en un peligroso sistema de aplazamiento de tareas, que desde luego tiene poco de eficaz.

En definitiva, va a depender mucho de la personalidad de cada uno como calificar estos pros y contras, hay perfiles laborales que de ningún modo se adaptarían a un trabajo basado en la disciplina personal y en el entorno del hogar, y sin embargo y cada vez en mayor medida también encontramos justo todo lo contrario.

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Iris Moreno Roca Dr. Iris Moreno Roca Moderator

El Miedo al Teletrabajo

Por allá en 1973 un señor norteamericano llamado Jack Nilles acuñó la expresión de teletrabajo. ¿Por qué no aprovechar las tecnologías vigentes, pensaba, para despachar las obligaciones laborales desde la casa? En vez de ir al lugar de trabajo, mejor quedarse trabajando y así ahorrarse tiempo y energía y mejorar la calidad de vida.

Si alrededor de esos años el teléfono tradicional y la posibilidad de enviar comunicaciones por fax era posible, aunque a un alto costo, sólo piénsese en las inmensas posibilidades de hoy, en un mundo en el que internet móvil, la computación en la nube y el trabajo colaborativo son característicos de la forma en que nos comunicamos. Como se recordará, antes del acceso a internet, la comunicación telefónica de larga distancia se realizaba a costos que hoy resultarían insostenibles.

Hay que hacer varias aclaraciones. Primero, que el teletrabajo es posible tanto en organizaciones públicas como privadas. Puede aplicarse tanto en una empresa productora de bienes o servicios, así como en una gobernación, en diferentes secretarías, o en entidades adscritas a algún ministerio.

Segundo, que hay actividades que pueden ser “teletrabajables” y hay otras que no. Generalmente, independiente de a qué se dedican finalmente las empresas y organizaciones, hay una serie de actividades de apoyo en las que cabe el teletrabajo. Se trata de aquellas relacionadas con los procesos contables, financieros, jurídicos, de atención al cliente. Los entregables relacionados con tales ámbitos no requieren que los empleados estén laborando físicamente en la sede de la empresa u organización.

Tercero, el concepto de teletrabajo hay que comprenderlo como un abanico de posibilidades, con muchas aplicaciones posibles. En Chile se utiliza, por tal razón, el concepto de “plasticidad laboral”. Varias alternativas incluyen diferentes acuerdos de teletrabajo: por ejemplo, con madres cabeza de hogar; con empleados en ciertas horas del día o días de la semana; con personas en alguna situación de vulnerabilidad. No es, entonces, una situación en blanco y negro, sino que puede moldearse de acuerdo a circunstancias y necesidades específicas.

Cuarto: el teletrabajo, aplicado en forma integral, es decir, concibiendo los aspectos técnicos, jurídicos, administrativos, de capacitación y de cambio cultural, trae beneficios a distintos niveles. Comenzando por el teletrabajador que, con la formación adecuada y protocolos claros de acuerdos de entregables y de manejo de la información, puede evitarse pérdida de decenas de horas al mes en transporte, que bien puede dedicar a su hogar. La empresa puede ahorrar en costos de operación y mejorar sus ventas. La institución del gobierno puede entregar mejores resultados. Finalmente, una ciudad-región se vería beneficiada por la reducción del tráfico vehicular y los costos ambientales asociados.

Si lo anterior se ve tan bien, ¿qué problemas hay para poner en marcha prácticas de teletrabajo? Hay varias razones. Una de ellas es el desconocimiento raso del tema de parte de los diferentes actores, sean públicos o privados. A nivel macro, por ejemplo, no aparecen en los planes de desarrollo urbanos referencias al teletrabajo en relación con el cuidado ambiental y la reducción de las congestiones vehiculares.

Otra es la falsa creencia de considerar que el trabajo que vale es el que se realiza en la sede de la empresa o de la institución gubernamental, presencialmente. Otra, finalmente, tiene que ver con prejuicios de parte de organizaciones de trabajadores en el sentido de creer, erróneamente, que el teletrabajo encarna formas neoliberales de “flexibilidad laboral”.

Uno y otro aspecto se superan con un trabajo de cultura del teletrabajo. Hay suficiente documentación acerca de prácticas exitosas en el mundo y Colombia.

La Corporación Colombia Digital cuenta con amplia documentación al respecto, dada su experiencia en proyectos emprendidos por el Gobierno Nacional. El Libro Blanco del Teletrabajo, disponible en el portal de Colombia Digital, es un buen manual metodológico de gran utilidad para organizaciones que lo quieran poner en práctica.

Rafael Orduz
Director ejecutivo
Corporación Colombia Digital

Iris Moreno Roca Dr. Iris Moreno Roca Moderator

Teletrabajo: ¿Que le Parece Empresario?

Verano de 2012: el poderoso sector de las tecnológicas estadounidenses es testigo de un cambio relevante en su campo cuya importancia trascenderá al simple área de las «puntocom» para acabar teniendo influencia sobre todo el mundo empresarial. Marissa Mayer acaba de aterrizar como CEO en Yahoo!, proveniente de Google, y en su primera decisión al frente de la compañía sacude la manera de entender la gestión laboral de una de las pioneras en este ámbito y que además lo convirtió en emblema: Marissa Meyer no quiere el teletrabajo en su empresa.

En 2015, el 37,2% de la población mundial trabajará a distancia, según un informe de la consultora norteamericana IDC. Ahorro de costes, de tiempo, de desplazamientos innecesarios, estudios que destacan el aumento de la productividad (se trabaja más horas porque se pierden los tiempos muertos en las relaciones sociales con el resto de compañeros)... Sin embargo, la aplicación de esta modalidad en los países es muy dispar, con los más innovadores por definición delante, y con España ciertamente relegada, pero con iniciativas que van en esa línea también. ¿Será el teletrabajo cada vez más frecuente en la sociedad, se acabará imponiendo por la fuerza del desarrollo tecnológico?, ¿qué pros y contras tiene su establecimiento?, ¿qué utilización se le da en España?

«Debería ser más habitual, porque hay informes que demuestran que aumenta la productividad, algunos hasta el 60%, pero que está demostradísimo», dice Silvia Leal, asesora de la Comisión Europea y directora de los programas de tecnología del IE Business, que reconoce que «hay que saber gestionarlo puesto que necesita métodos de coordinación muy avanzados». Leal se muestra frontalmente en contra de la decisión de Mayer: «No lo entiendo y no lo comparto. Puede tener un efecto muy dañino». «Con sistemas informáticos cada vez más eficientes y con las dificultades de transporte en las grandes ciudades; con la globalización de la economía que permite deslocalizar los centros de producción, y con la cada vez mayor importancia de los servicios profesionales, la tendencia al teletrabajo aumentará sin dudas», opina José Ramón Pin, profesor del IESE.

Las inversiones necesarias para poner en marcha el teletrabajo y los beneficios que se obtienen del mismo son dos elementos fundamentales, según especifica «El libro blanco del teletrabajo en España», para que una empresa decida apostar por esta posibilidad o no. «Existe ahorro de costes laborales, se puede llegar hasta rebajar el 50% de los costes clásicos por tener a una persona en una plaza física. De electricidad, de mantenimiento, etc. Incluso se puede reducir el pago del alquiler del local, al ser más pequeño por no tener que alojar a tantos trabajadores», explica Begoña Puente, del departamento de Dirección de Personas y Organización de ESADE, sobre las ventajas económicas de aprovechar el teletrabajo. Y los beneficios para el trabajador, que son evidentes. «No todo el mundo puede trabajar a distancia, pero si le gusta y lo necesita es una ventaja. Y no gasta el tiempo de los desplazamientos, aumenta la calidad de vida, poder conciliar con la vida familiar», apunta Puente.

Pero por supuesto están las contras, puesto que en estos momentos el teletrabajo está lejos de ser el modo imperante, por lo que sin negar el recelo al cambio, casi cultural, también hay obstáculos tangibles que dificultan su establecimiento. «Exige inversión en informática, formación, dificulta la identificación del trabajador con la empresa, a espaciar las relaciones personales, exige directivos acostumbrados a dirigir por objetivos y capaces de medir los estados emocionales a distancia», afirma el profesor del IESE.

Es por ello que los expertos consultados se posicionan en torno a un modelo mixto, que combine tanto el trabajo a distancia como el presencial. «Hay que ser responsable. Si no lo mezclas con un tiempo presencial puede pasar que la gente no se comunique», dice Leal. «Siempre se aconseja que haya momentos presenciales en las que los equipos o los jefes y sus colaboradores se reúnan físicamente», coincide Pin, que añade que para potenciar este formato «lo que hay que hacer es fomentar la preparación de los trabajadores en sus etapas de formación, aunque la cultura digital se extiende con gran rapidez»
La administración como punta de lanza

¿Y España? En la pasada cumbre extraordinaria europea de noviembre contra el paro juvenil, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lanzó dos cifras que merecen ser desarrolladas por su posible concreción como alternativas para tratar de atajar el desempleo en nuestro país: en España hay 300.000 puestos de trabajo vacantes en el campo digital y tecnológico que no se cubren por falta de formación; y en 2015 en Europa se podrían alcanzar los 900.000 empleos desocupados en este ámbito. Se trata programadores, analistas para «big data», expertos en ciberseguridad, en marketing digital, community managers, profesionales para la animación y los videojuegos,... trabajos que por sus características podrían adaptarse al formato a distancia.

«Hay que perder el miedo. Lo veo en las campañas electorales. Los empresarios no quieren porque no saben gestionarlo. Creo que el Gobierno tendría que perder el miedo, establecer las bases y legislarlo bien, fomentarlo con reducción de impuestos», piensa Leal sobre lo que ocurre en nuestro país, y añade que «se está trabajando sobre ello y hay que hacerlo con muchas cautelas. El Gobierno Vasco lo ha intentado, hay que hacer una estrategia que motive para hacerlo».

«El teletrabajo se desarrollará sólo cuando se adecúe a las características del negocio. Ya ha habido legislación adecuada al mismo corrigiendo la falta de ella en la última Reforma Laboral», sostiene Pin. «Todavía estamos empezando en relación con otros países. Por ejemplo, una compañía como IBM tiene más de mil trabajadores con este formato. Las multinacionales nos llevan algo de ventaja. Pero aquí, BBVA está incorporando a bastantes personas a través del teletrabajo, o Gobiernos autonómicos (como el vasco, por ejemplo)», piensa Puente.

«La Administración es un gran dinamizador, la e-administración es un deseo de todas los Gobiernos y eso ayuda a la cultura digital. La UE la promueve. El freno es la mentalidad funcionarial que intenta ampliar el aparato del Estado, cuando bastaría la colaboración Público/privada para dinamizar con menos coste, más eficiencia y mejor innovación todo lo relacionado con ello. Muchos funcionarios podrían trabajar en teletrabajo, si se les dirigiera por objetivos», concluye el profesor del IESE.

¿Hay receptividad o recelo en nuestro país para adaptarlo? «No es una cuestión de receptividad o de recelo, es un cambio cultural. Yo creo que poco a poco será más habitual, ya sea porque las nuevas generaciones están entrando. Los cambios dicen que empiezan desde arriba pero yo creo que también pueden empezar desde abajo, porque te empujan. Y espero que sí», concluye la experta de ESADE.

Iris Moreno Roca Dr. Iris Moreno Roca Moderator

Teletrabajodores por el Medio Ambiente

Teletrabajadores por el medio ambiente

El ministerio de tecnologías de la información y las comunicaciones ofrece a las empresas una modalidad de trabajo solidaria y sostenible.

Por: María Luna Mendoza

Teletrabajadores por el medio ambiente Más de cien empresas colombianas ya ponen en práctica esta modalidad de trabajo. / 123rf

El tipo de alimentos que consumimos; los zapatos que usamos, la calefacción que nos abriga o el aire acondicionado que nos refresca, el jabón con el que lavamos la loza, el tiempo que gastamos en la ducha; el uso del secador de cabello; el medio de trasporte en el que nos movilizamos y la cantidad de veces que lo usamos durante la semana: Estas y un largo etcétera de actividades hacen parte de la huella de carbono que diariamente estampamos sobre el ambiente. Una nueva manera de trabajar podría contribuir a disminuir la magnitud del impacto ecológico que nuestras acciones cotidianas generan sobre el planeta .

Se trata del ‘Teletrabajo’, una modalidad laboral a distancia en la que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) nos permiten realizar nuestras actividades desde el lugar que deseamos hacerlo, sin la necesidad de desplazarnos hacia nuestros oficinas.

De acuerdo con el ‘Libro Blanco del Teletrabajo en Colombia’ -un detallado manual explicativo creado por el Ministerio de las TIC- “cada vez es más amplio el espectro de posibilidades tecnológicas que median la conexión entre la organización y los trabajadores”. Computadores portátiles, tabletas, teléfonos inteligentes, bases de datos, entre otras herramientas, facilitan el trabajo a distancia y, en consecuencia, reducen la necesidad de movilizarse de un lugar a otro.

“Es importante tener en cuenta que, aunque no toda la tecnología es apta para trabajar, gran parte de los sistemas operativos, los programas, las aplicaciones y otros servidores virtuales son fácilmente adaptables a un modelo de trabajo a distancia”, anota el manual.

Según Diego Molano, Ministro de las TIC, sólo en Bogotá se realizan cerca de 9 millones de viajes diarios, de los cuales el 45% corresponden a motivos laborales.
En ese sentido, destaca que, además de brindar mejores condiciones de empleo y aumentar la productividad, el Teletrabajo podría aportar de manera significativa a una movilidad sostenible.

Desplazarnos hacia nuestros lugares de trabajo genera estrés, cansancio, tiempos muertos e improductivos. Se estima que cada persona pierde hasta tres horas diarias entre los viajes de ida a sus oficinas y de regreso a sus hogares. Además, la movilidad en medios de transporte motorizados empeora todas las problemáticas ambientales de ciudades como Bogotá, donde la contaminación atmosférica, visual y auditiva es cada vez mayor.

Según el Observatorio Ambiental de Bogotá “el aire de la capital tiene altos niveles de partículas de dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono, compuestos volátiles orgánicos y plomo”, sustancias altamente tóxicas emitidas especialmente por carros y buses.

Los efectos sobre la salud y la calidad de vida de lo ciudadanos se ven reflejados, según el Observatorio, en los altos índices de “afecciones bronco-respiratorias, oftálimicas , dérmicas y alérgicas”.

Cada vez son más los ciudadanos que, abrumados por el caos de la movilidad, asumen hábitos de vida social y ambientalmente sostenibles. Más de cien empresas colombianas ya ponen en práctica esta modalidad de trabajo. Decenas de teletrabajadores permanecen en sus casas o en lugares aledaños a estas, donde no sólo tienen la oportunidad de trabajar más ágil y cómodamente, sino que le restan un auto al trancón y disminuyen el impacto de su ‘huella ecológica’ al evitar la emisión de una gran cantidad de gases tóxicos para el medio ambiente y para el resto de ciudadanos.

“La tecnología es indispensable para trabajar, pero ello no significa que deba contarse con lo más avanzado en equipos o programas”, aclara el Libro Blanco del Teletrabajo en Colombia.

Una línea telefónica, conexión a internet y un sistema que permita el intercambio de archivos bastan para comenzar a vivir una experiencia laboral agradable, solidaria y ambientalmente sostenible.

Fuente: http://www.elpectador.com