Lucindo Mora Lucindo Mora Moderator

Las Hormigas y los Bachacos (Para organizaciones en crisis, para nuestros hijos, para salir adelante)...

Las Hormigas y los Bachacos.
Erase una vez el patio de una hermosa casa, lleno de plantas y de pajaritos, y de un frondoso césped verde, cubierto por pequeñas plantitas de todos los colores.
En el centro del césped, vivía una familia de hormigas, de esas de las más negritas, de las más trabajadoras, que, desde muy temprano en la mañana se levantaban muy armoniosamente a buscar hojitas, trocitos de plantas, semillitas y piedritas, para llevar a su colonia, y garantizar la comida, de las hormiguitas más pequeñas. Eran alrededor de doscientas, todas trabajadoras, felices y contentas.
Generalmente no perdían su camino. Si alguna se extraviaba, varias del grupo iban a buscarla, y regresaban con ella. Cuando alguna se cansaba, varias del grupo le daban aliento, le daban agua o la alimentaban, en fin, siempre podían seguir trabajando.
Cerca de la cerca de la casa, que estaba hecha de bloques de asbesto, vivía también un enjambre de bachacos, de esos de color naranja, un poco más grandes que nuestras amigas las hormiguitas, un poco menos trabajadores. Vivian en el mismo patio de las hormiguitas, pero preferían estar siempre cerca de la cerca, la de asbesto, para poder, alguna que otra vez, quitar las semillitas a las hormiguitas, y trepar por la cerca, para poder comérselas.
Para las hormiguitas, a veces era insoportable la visita cercana de sus amigos los bachacos, ya que, cuando no era para abrir un hueco en su camino, estaban quitándole la hojitas o semillas a alguna hormiguita. Claro, las hormiguitas sabían que los bachacos eran útiles, porque con sus mandíbulas más fuertes, mantenían a otros insectos lejos de la colonia, o podían cortar la maleza, que solía aparecer entre la grama.
Muchas veces, los bachacos se comentaban entre ellos:
"mírenlas como trabajan, será que no tienen más nada que hacer".
Un día, por esas cosas que tiene el destino, la tubería del agua de la casa, se daño. Comenzaron a caer chorros y chorros de agua sobre el césped. Como siempre, el agua primeramente cae sobre los Bachacos, algunos de los cuales se ahogan, y otros, intentan nadar para salvarse. Alguno que otro consigue una hoja donde subirse, y al ver que sus compañeros tratan de subirse a la misma, los empujan de nuevo al agua. Claro, piensan que la hoja se hundirá con el peso de dos o más.
Otros, por la fuerza, se montan encima de sus compañeros, para tratar de nadar sobre ellos. Pero el peso de ambos, hace que se hundan en el agua. Es que nadie sabe cómo va a reaccionar un bachaco cuando se ve con el agua al cuello.
Pasado un rato, solo unos pocos de los bachacos consiguen nadar sobre algunas hojas, cuando de repente, el agua comienza a llegar a la colonia de las hormigas. Las primeras que toma de imprevisto el agua, sucumben ante ella. Pero inmediatamente sus compañeras, comienzan a construir balsas con las hojitas y trocitos de plantas que tienen guardados. Primero que nada, montan sus huevecitos y a las hormiguitas más pequeñas, para seguir construyendo balsas más grandes. Con el agua casi al cuello, logran terminarlas en el momento justo, y la mayoría puede subir para tomar un respiro. Pero el trabajo no ha terminado. Ahora, tienen que tender una mano a las otras hormiguitas que no pudieron montarse. Así, entre todas, se mantienen abrazadas para evitar el frio del agua que entro en sus cuerpos, y cantan bellas canciones, música que desde lejos advierte al dueño de la casa:
"Oh no, el patio se está inundado, voy a cerrar el agua de la casa"
En la mañana del siguiente día, ya todo estaba seco. Las hormiguitas, aun abrazadas las unas a las otras, logran abrir lentamente sus ojos. Un aire frio venia del frente de la casa. El trinar de los pajaritos anunciaba la llegada de un Sol Brillante y hermoso que se dejaba colar entre las hojas del árbol más alto. Muy cansadas, no podían creerlo. Muchas de ellas, entre sus brazos, calentándose con ellas, para asombro de todos, estaban muchos bachaquitos, indefensos por el frio, con cara de felicidad, humildes, como nunca una hormiga esperaba verlos. Y es que, entre tanta confusión, como puede reconocer una hormiga quien es un bachaco?.
Finalmente, una de las hormiguitas no puede resistir su necesidad de decir unas palabras, y con una voz fuerte y melodiosa, grita a los cuatro vientos:
! LO HICIMOS ! ! SOMOS UN EQUIPO !.
"Observa a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y sé sabio” (Proverbios 6:6)
Autor: Lucindo Mora.
Saludos!

Alberto Linares Tejada Dr. Alberto Linares Tejada Moderator

Lucindo Mora escribió:
>
> ! LO HICIMOS ! ! SOMOS UN EQUIPO !.
> "Observa a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y sé sabio”
>
Muchos no tenemos conciencia de EQUIPO, conciencia de GRUPO
somos tan individualistas, egoístas, egocentristas, ególatras que
si hacemos las cosas en muchas ocasiones en forma advenedisa
y en otras en forma "Trepadora", queriendo lograr nuestras metas
a costa de pisotear a los demás y a veces de una manera tan sutil
que no hace sino de nosotros seres megalomaníacos.

Gracias Lucindo, muy buena historia.

Alberto

Lucindo Mora Lucindo Mora Moderator

Bueno,

A los bachachos no les gusta que le llamen Gorgojos o Cochinillas...
y se atrapan mas hormigas con una cucharada de miel... JAJAJAJAJJAJAJA....

Gracias.

Saludos!

Dolors Montes Díaz Dolors Montes Díaz

Esta historia es una epopeya

Me encantan las películas de aventuras

Me vino a la memoria una frase que quedó en mi recuerdo

"En el mar siempre hay que elegir el ani - mal menor"
Master and comander
de Peter Weir

Y se referian a los gorgojos que se complacían en rondar por el pan destinado a la mesa de los oficiales, en un buque que pasaba meses en el mar, sin provisiones frescas

A las hormigas de esta aventura, digo yo que también debían caerles simpáticos los más pequeños. El ani - mal menor

Y no se trata de una broma

Dolors Montes Díaz Dolors Montes Díaz

Luego he pensado en un mensaje de presidente de la Generalitat de Catalunya

Fue en Octubre de 2008

"... Vienen tiempos difíciles, y las familias tendrán que apoyar a sus miembros más débiles..."

"... Esa será la manera de afrontar tan difíciles tiempos..."

En seguida se vio que esa era la manera

Xavi Pirla LLorens Xavi Pirla LLorens Moderator

Un grupo o un equipo o un sistema, es más fuerte cuanta más capacidad de respuesta tiene delante de situaciones cambiantes. Es más flexible, y por lo tanto con más posibilidades de prosperar.

Un grupo o un sistema, debería ser horizontal y abierto al mayor número posible de variaciones o variables diferentes. Esto le permite reaccionar más.

Los Holandeses, durante el s.XXII se desarrollaron espectacularmente porque empezaron a cuestionarse lo que estaba escrito y a permitir que personas (eruditos o no) con diferentes puntos de vista opinaran libremente. Los árabes hicieron lo mismo en el siglo XIII, los americanos en el s.XX.

Desde mi opinión, la pluralidad de opiniones y pensamientos es imprescindible para darle riqueza al grupo, al igual que lo es la capacidad de tener un pensamiento crítico (pensamiento sobre el propio pensamiento) y ser capaz de reconfigurarse cuando es necesario.

Cuando un grupo tiene un líder, o un punto vertical, se puede producir cierta deriva a su modo de pensamiento (hacía el más familiar para él) y esto provocar una pérdida en la propia flexibilidad del grupo.

Esto es fácilmente observable en cualquier conjunto de personas, ya sea un grupo, un equipo, o una nación entera.

Saludos,

Xavier Pirla

Lucindo Mora Lucindo Mora Moderator

Cierto, Xavier, muchas veces nos agrada mas lo que se parece a nosotros mismos. Mientras nos mantengamos en nuestra zona de comodidad, todo es bien recibido. Tendriamos que crear un nuevo hilo para exponer los distintos modelos que hacen factible aceptar a los demas sin perder nuestra Zona de Comodidad.
Una vez le dije a un amigo: Tu si eres interesado..... y el me respondio: Claro, sin interes, nada se puede.

Saludos!
Xavi Pirla LLorens escribió: