Catalunya

Catalunya

Posts 1-1 of 1
  • Dr. Jaume Cañellas Galindo
    Dr. Jaume Cañellas Galindo    Group moderator
    The company name is only visible to registered members.
    En agradecimiento a JORDI SOLÉ TURA - Escrito por Montserrat Tura (Consellera de Justícia de Catalunya)
    " Fue un hombre sólido, sencillo, decisivo en momentos decisivos y nunca nos defraudó "-MONTSERRAT TURA

    Paradojas del calendario han hecho que nos despidiéramos definitivamente de Jordi Solé Tura el Día de la Constitución. Él no era demasiado partidario de esas fórmulas de marcar días de para acordarnos de aquello que no deberíamos olvidar si lo hubiésemos incorporado con la convicción necesaria a nuestro ideario. Su pérdida ha conseguido que se nos hagan presentes las dificultades y sacrificios de la lucha antifranquista; las trampas limitativas de la transición, un momento en que incluso se intentó excluir a los nacionalistas y los comunistas de la ponencia que debía elaborar la Constitución.
    Un momento en el que la insistencia del propio Solé Tura fue clave para incorporar a la Alianza Popular de Fraga Iribarne a la ponencia, consciente de que solo si la Constitución, en su literalidad y en su espíritu, era aceptada por todo el espectro político habría alguna posibilidad de que la democracia parlamentaria fuera perdurable. Jordi era afable y sensible, pero ante todo era inteligente y muy didáctico. Todos los ponentes constitucionales han reconocido su aportación decisiva para dotarnos de una Carta Magna que ha hecho posible el periodo más largo de poder político ejercido por la auténtica representación del pueblo.

    Nadie como Solé Tura afirmó, claramente y sin ambigüedades, que no era posible avanzar en el despliegue de aquella Constitución que redactaba sin un acuerdo sustancial sobre el concepto de España entre todas las fuerzas políticas y, claramente y sin ambigüedades, todos los partidos lo aceptaron. Nadie como Jordi Solé Tura ha explicado de palabra y por escrito las potencialidades de un despliegue constitucional en un sentido abierto y de profundización democrática. Nadie como el gran profesor que acabamos de despedir para siempre ha clamado por una doctrina jurídica de fidelidad federal como elemento básico entre el poder central y las realidades nacionales reconocidas por la Constitución y los posteriores estatutos de autonomía. Una fidelidad basada en la confianza recíproca y no en la confrontación como sistema. Una Constitución y unos estatutos que fueron realizados con mucho esfuerzo y que representaron el mayor pacto político de nuestra historia reciente. Jordi lo sabía bien, los conocía hasta la última coma, y nos lo explicaba apasionadamente, afirmando una y otra vez que el problema no eran sus posibles reformas posteriores, sino su aplicación, su interpretación diaria, que necesariamente tenía que ser amplia y generosa.

    Cuando los primeros síntomas del mal de alzhéimer que se lo ha llevado hicieron su aparición, no dejaba de alertarnos sobre un fenómeno no previsto en aquel difícil pacto constitucional: la desaparición de la derecha liberal (UCD) y la deriva cada vez más evidente de lo que fue Alianza Popular (hoy Partido Popular) hacia la profundidad del abismo extremista, hasta el punto de lograr que Fraga Iribarne, antiguo ministro de Franco, esté hoy posicionado en el sector más moderado de esta formación política. Cuando todavía era capaz de utilizar el helicóptero mental que describe su hijo Albert, nos alertaba de que esa deriva arrastraría a toda la política hacia posiciones conservadoras en la concepción de España, negando la nación de naciones que definía la Constitución. La degeneración progresiva de su tejido neuronal nos ha privado no solo de su presencia apaciguadora en el panorama político catalán y español, sino también de sus interesantísimas reflexiones al respecto, y ahora, más que nunca, su ausencia se hace evidente con crudeza.
    Aquel panadero de Mollet del Vallès que estudió ya de mayor, que se implicó hasta dejarlo todo por la libertad y fue perseguido por la dictadura militar, el que destacó siempre por su extraordinaria inteligencia, capacidad de análisis y discurso pedagógico, el que vio crecer a su hijo en otra tierra o desde la cárcel, más adelante consiguió empezar a trabajar desde sus posiciones de compromiso social profundo para cambiar aquella España de finales de los años 70. Eso sí, no pudo evitar una cierta angustia al pisar las alfombras solemnes de un edificio que había odiado en el pasado y sentir el olor de los anteriores inquilinos, los procuradores en Cortes.

    «Me gustaría que me vieran como a una persona tranquila y sensata que ha intentado construir un marco sin discriminaciones ni injusticias... Sé que yo no veré la plena realización de esos grandes principios, pero mientras viva quiero seguir aportando algo a la marcha de la humanidad hacia un mundo mejor», dice en la presentación del primer volumen de sus memorias –que nos ha dejado inacabadas–, Una història optimista, ahora más que nunca de lectura obligada.
    Un hombre sólido, sencillo, reconocido internacionalmente sin dejar de ser humilde como su procedencia. Como él mismo afirmaba, a su generación le cayó encima «toda la historia de España cuando solo acababa de abrir los ojos». Solé Tura fue decisivo en momentos decisivos y nunca nos defraudó. Todo lo contrario: abrió las puertas de la libertad y puso las bases del reconocimiento de las libertades nacionales de Catalunya y de nuestra nación de naciones. Un legado que han agradecido los miles de personas de procedencias muy diversas que en estos dos días han querido despedirse de él.

    Fuente: 7/12/2009/ OPINIÓN - El Periódico de Catalunya - MONTSERRAT TURA.