Hipnosis y Psicotraining

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  • Toni Oliver
    Toni Oliver    Group moderator
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    La timidez es una percepción mental
    Por Juana Laos
    Algunas personas sienten pánico por las alturas; otras no pueden soportar encerrarse en un ascensor; otros sienten un terrible agobio al verse rodeados de gente. Ciertos individuos no soportan la presencia de determinados animales, como serpientes , cucarachas o ratones. Muchos tienen miedo a la muerte, a las enfermedades o al dolor físico.

    La mayoría de la gente no puede superar un terror que le paraliza y que hace que un sudor frío les recorra el cuerpo: hablar en público.

    ¿Qué tendrá la timidez para que una gran parte de las personas nos consideremos, o nos hayamos considerado en algún momento de nuestras vidas, como tímidos?

    La timidez es una percepción mental que predispone a las personas a una evaluación negativa por parte de las demás personas.

    El tímido piensa que los demás siempre le observan y le juzgan…negativamente.

    El tímido desarrolla una especial sensibilidad hacia cualquier tipo de crítica o comentario sobre su apariencia o su conducta.

    Podríamos decir que la timidez es algo natural en todo ser humano cuando se enfrenta a una situación o entorno desconocido. Es una especie de actitud defensiva ante todo aquello que no controlamos, que no dominamos.

    Cuando esta actitud de prudencia se desboca y el individuo pierde los papeles se pude hablar de la timidez como de una fobia social caracterizada por el miedo a los demás.

    Como toda conducta humana se ha debatido hasta la saciedad sobre el componente genético o heredado de la timidez. Para algunos está clara la relación: si un niño es tímido es porque uno de sus padres (o los dos) también lo es.

    No obstante, también podemos afirmar lo contrario ya que es frecuente encontrar parejas no-tímidas con hijos tímidos, o parejas de tímidos con hijos no-tímidos. También es frecuente encontrar hermanos en los que uno de ellos se podría definir como tímido y el otro como no tímido.

    De lo que sí podemos estar seguros es que la timidez también pude aprenderse. La actitud defensiva ante los demás, la inseguridad, o la excesiva dependencia de las opiniones ajenas son factores que directamente influyen en la generación de un tímido. Y esto son, sin duda, patrones de comportamiento.

    Si queremos, desde luego, hacer que un niño sea tímido el día de mañana, no tenemos más que afirmar que lo es, llamarlo así y tratarlo como tal.

    La sociabilidad es un valor que debe aprenderse, por lo que si aislamos a un individuo desde pequeño, le negamos el necesario contacto social y le inculcamos el miedo a lo distinto y a lo desconocido también estaremos ayudando a crear las bases para un carácter tímido.
    Otro factor invariablemente unido a la timidez es la vergüenza.

    Avergonzarse de sí mismos, de su familia, de su nivel social, de algún determinado rasgo físico puede ser, en muchos casos, el desencadenante de la timidez.

    Nuestra propia cultura judeo-cristiana, con su arraigado sentimiento de culpa, es una mal aliado para paliar los efectos de la timidez. Nos sentimos avergonzados de nuestra conducta, sea cual sea, ya que no somos otra cosa que “pecadores”.

    La timidez viene aderezada en la mayoría de los casos por una actitud física.

    El tímido presenta una actitud contraria al del arrogante, orgulloso de sí mismo, del “echado para adelante”.

    Al contrario, el tímido manifiesta una postura física retraída, la cabeza gacha, los hombros caídos, la mirada huidiza, el tono de voz bajo, una sonrisa nerviosa, etc…
    Hasta incluso el peinado del tímido intenta ocultar su rostro, hacerle pasar desapercibido.

    Por último, podemos apuntar que otro rasgo significativo que tienen en común muchos tímidos es que se tratan de personas poco comunes en algunos aspectos de sus vidas; podríamos definirlos como “especiales”.

    Estas personas suelen ser personas con algún tipo de debilidad física o que creen tenerla, personas más sensibles que los demás, niños más inteligentes que la media (superdotados), niños excesivamente maduros para su edad, hijos únicos, niños con poca relación social con otros niños de su edad o que sólo se relacionan con adultos, o personas criadas en entornos aislados. Todos ellos nutren los ejércitos de la timidez y del apocamiento.

    Pero como ya hemos apuntado, la timidez no es sino una predisposición mental y como tal puede corregirse.

    Técnicas para acabar la con la timidez
    Acabar con la timidez es fácil. Sólo hay que cambiar la percepción.

    Haga lo siguiente:

    1. Piensa en tu propia imagen siendo tímido. ¿Cómo es? ¿Te ves a ti mismo o ves a través de tus ojos (ves a los demás, pero no te ves a ti mismo)?

    2. Piensa en ti mismo en alguna situación en la que no eres tímido. ¿Te ves a ti mismo o ves a través de tus ojos?

    3. ¿Hay alguna diferencia? ¿las imágenes de ti mismo son diferentes? ¿Qué es diferente? ¿Hay distinta luz, más o menos brillo, una imagen se mueve y la otra está quieta…?

    4. Piensa en la imagen en la que te ves tímido y cámbiale esas características. Ponle o quítale luz, ponlo mate o con brillo, etc, igual que en la imagen en la que no te ves tímido?

    5. ¿Ha cambiado tu imagen de ti mismo? Enhorabuena si lo has conseguido.
    Si no lo has conseguido quiere decir que tienes que seguir cambiando algunos otros matices.


    http://www.pnlnet.com/la-timidez-es-una-percepcion-mental/


    Un abrazo
  • Carmen Benìtez
    Carmen Benìtez
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    Re: La timidez es una percepción mental
    La percepción mental cuando va acompañado, como bien decís, del aporte del adulto es mucho mas fuerte y por lo tanto difícil de desarraigar.
    La sociedad esta más preparada para generar niños y futuros adultos timidos que a generar una mejor interacción entre pares.
    Es un tema básico para atender en la actualidad.
    Gracias por compartirlo
    Carmen