Comercio exterior

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  • Dr. ERWIN DE JESUS BLANCO NAGLE
    Dr. ERWIN DE JESUS BLANCO NAGLE    Group moderator
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    I. INTRODUCCION
    Al hablar de Reglas de Origen se hace necesario, por no decir obligatorio, remitirnos a los postulados consagrados en el seno de la Organización Mundial de Aduanas OMA y la Organización Mundial del Comercio OMC, como quiera que en ambas entidades confluyen la mayoría de los países del globo con el único propósito de adoptar por consenso los lineamientos que deben instituirse para garantizar el desarrollo sostenible del comercio internacional.

    En este orden de ideas, encontramos como la OMA a través del Convenio Internacional para la Simplificación y Armonización de los Regímenes Aduaneros, Actualizado, conocido como convenio de Kyoto consagra en su Anexo Especifico K, Capitulo 1 lo relativo a Reglas de Origen, definiéndolas como :¨… las disposiciones específicas desarrolladas a partir de los principios establecidos por la legislación nacional o por convenios internacionales (“criterios de origen”), aplicados por un país a fin de determinar el origen de las mercancías.¨

    A su turno la OMC, consagra en su acuerdo sobre Normas de Origen una definición del siguiente tenor: …¨A los efectos de la parte I y IV del presente acuerdo se entenderán por normas de origen las leyes reglamentos y decisiones administrativas de aplicación general aplicados por un miembro para determinar el país de origen de los productos siempre que tales normas de origen no estén relacionadas con regímenes de comercio contractuales o autónomos conducentes al otorgamiento de preferencias arancelarias que sobrepasen la aplicación del párrafo 1 del artículo I del GAAT de 1994.¨

    Lo dispuesto por la OMA en el Convenio de Kyoto, se constituye en el primer compendio normativo de carácter universal que delimita lo relativo a las Reglas de Origen, al tiempo que armoniza sus lineamientos con los procesos que deben surtirse en las diferentes aduanas del mundo para garantizar el adecuado desempeño de las operaciones comerciales transfronterizas.

    Contrario Censu a lo que ocurre en la OMA, la concepción adoptada por la OMC frente a las Reglas de Origen se basa en el equilibrio del desarrollo económico internacional y en las repercusiones que se derivan para los mercados con la fijación de normas que limitan o flexibilizan el origen de sus productos.
    No obstante la diferencia de concepciones existentes entre la OMA y la OMC frente a las Reglas de Origen, hoy en día sus postulados se convierten en un marco integral que propende por la armonización de criterios para el otorgamiento de medidas preferenciales.

    II. IMPORTANCIA DE LAS REGLAS DE ORIGEN EN LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO
    El análisis de lo dispuesto por la OMA y la OMC, nos permite concluir que las Reglas de Origen vienen a ser aquellas características específicas que le otorgan la nacionalidad a los diversos productos en el escenario mundial, estableciendo una clasificación entre productos originarios y no originarios de determinado territorio. Esta diferenciación alcanza su mayor relevancia en las negociaciones de tratados y acuerdos de libre comercio, como quiera que entre sus principales nortes se encuentra el otorgamiento reciproco de preferencias arancelarias para aquellos productos considerados originarios de los países signatarios del instrumento internacional.

    Así las cosas, es preciso resaltar que la economía mundial se encuentra en un proceso de integración, que genera la necesidad insoslayable de estrechar lazos comerciales a través de la suscripción de tratados de libre comercio y demás instrumentos de cooperación comercial internacional, pero no por ello se puede perder de vista las incidencias que se causan al fijar Reglas de Origen asimétricas en estas negociaciones, situación que afecta la producción interna de los países generando una baja en la participación de los mercados locales frente a la demanda del mercado internacional.

    La fijación de Reglas de Origen, debe entonces atender diferentes aspectos que le son propios a cada país en particular, toda vez que en algunos casos se podrá apreciar el interés por parte del comercializador final del producto para que existan Reglas de Origen flexibles, mientras que de otra parte será posible identificar a productores del insumo que abogan por la implementación de Reglas de Origen fuertes que protejan su actividad. Ambos extremos atienden el grado de desarrollo económico de los países, por lo que resulta necesario identificar si se esta frente a una economía naciente o por el contrario fortalecida y con incidencia en los comportamientos del entorno internacional.

    III. PRUEBA DOCUMENTAL DEL ORIGEN
    Una vez fijadas las reglas que establecen el origen en las negociaciones de un tratado o acuerdo de libre comercio, se debe determinar cual será el instrumento probatorio que demostrará el cabal cumplimiento de las normas preestablecidas para calificar como originario un producto. En este sentido, los certificados de origen cumplen esa labor, toda vez que sirven como prueba, aunque controvertible, para demostrar el origen del producto, aportando confiabilidad al beneficio preferencial invocado por el usuario del comercio exterior.

    La certificación del origen tiene su inicio en la declaración y registro por parte del exportador, bajo el entendido que es este precisamente quien posee el anhelado interés para que se califique como originario su producto, seguidamente se encuentra la expedición del certificado contentivo de los datos del bien exportado y finalmente opera la suscripción del certificado por parte de los funcionarios competentes para tal fin. La secuencia lógica implementada para la obtención del certificado de origen, garantiza la idoneidad de la información depositada en el documento, lo que en últimas se traduce en beneficios para las partes intervinientes en una transacción internacional, toda vez que disponen de una prueba documental admisible para invocar el derecho que les asiste de acogerse a un régimen preferencial.

    IV. PROCEDIMIENTOS PARA LA CERTIFICACION DEL ORIGEN
    En este punto, vale la pena resaltar que en la actualidad se desarrollan principalmente dos formas o procedimientos para certificar el origen de las mercancías, el primero de ellos pertenece a la orbita del derecho público como quiera que se le asigna la función de certificación a una entidad estatal designada por las partes signatarias de un acuerdo o tratado comercial, el segundo procedimiento se enmarca dentro del derecho privado bajo el entendido que se realiza una auto certificación del origen por parte del exportador, con la posibilidad de intervención de la autoridad estatal competente en los casos expresamente consagrados.

    Los acuerdos de integración económica suscritos entre los países de Sur América han tomado como marco jurídico rector el consagrado por la ALADI, el cual dispone que las certificaciones de origen se emitirán por parte de las entidades estatales designadas por los países signatarios del instrumento internacional, contrario a lo ocurrido en los acuerdos firmados por Estados Unidos, como el NAFTA, donde prevalece la auto certificación del exportador bajo la presunción de veracidad hasta tanto no se demuestre con medios probatorios lo contrario.

    Las posiciones a favor y en contra, de uno u otro método de certificación de origen, ha generado una dicotomía de la mayor relevancia en el nuevo escenario global del comercio, toda vez que de una parte se propende por diseñar procedimientos ágiles como respuesta a la dinámica con que se realizan las transacciones internacionales, otorgándole en consecuencia la posibilidad al exportador de la auto certificación, mientras que en otro extremo se enfatiza por garantizar la seguridad jurídica de las actuaciones surtidas en el desarrollo del comercio exterior, lo cual requiere de la intervención y control permanente del Estado en el otorgamiento de la certificación.

    A la final es un tema que toca directamente el interés con que las partes intervinientes de los acuerdos comerciales proyecten garantizar la autenticidad y veracidad de las certificaciones de origen, pero en estas consideraciones se ha de tener en cuenta, que por ser el Estado el suscriptor del instrumento internacional es a quien le asiste la obligación, en virtud del derecho público, de responder por los posibles perjuicios que se pudieran llegar a presentar en el desarrollo de las relaciones comerciales previamente pactadas.

    V. LAS REGLAS DE ORIGEN EN EL ORDENAMIENTO COLOMBIANO
    La política comercial adoptada por el gobierno nacional, tiene dentro de sus principales propósitos el suscribir acuerdos comerciales con nuevos socios estratégicos en el escenario internacional, a fin de expandir el espectro dentro del cual el mercado interno pueda tener participación activa en condiciones de competitividad.

    En forma paralela se observa como la legislación interna del país ha ido avanzando y adecuándose a los cambios evolutivos surgidos por la dinámica del comercio transfronterizo, en este sentido se puede apreciar como el Estatuto Aduanero consagró en su artículo 121 la obligación de aportar el certificado de origen para aquellas operaciones en las que se invoque un tratamiento preferencial, no obstante, previendo la celeridad de las operaciones internacionales otorgó en su artículo 128 la posibilidad de constituir una garantía para la oportuna entrega del certificado a la autoridad competente, en aquellos casos en los que no se disponga del documento probatorio del origen al momento de realizar la nacionalización de las mercaderías.

    En igual forma, se puede observar como la Resolución 4240 del 2000 contempla en su artículo 528 la posibilidad de constituir una garantía para aquellos casos en los que el certificado de origen presentado por el importador a la autoridad competente sea objeto de dudas en cuanto a su contenido o expedición.

    Ante lo expuesto resulta oportuno concluir, que los lineamientos establecidos en la legislación aduanera colombiana se encuentran en constante proceso de armonización con los postulados de la OMA y la OMC, que propenden por establecer mecanismos internacionales de facilitación al comercio. Por supuesto que aun resta un camino arduo por recorrer, en el cual será necesario continuar adaptando la legislación interna a fin de mantenerla a tono con las exigencias que demanda el mundo actual, pero podemos tener la certeza que nos encontramos en el camino mediante el cual será posible perfilar el comercio colombiano como uno de los mejores y mas apetecidos en el escenario mundial.

    Cordialmente,

    ERWIN BLANCO NAGLE
    Consultor Jurídico en Comercio Exterior
    eblanco@blancodecastro.com
    http://www.blancodecastro.com
 
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