Primer Premio: José García Agüero: “Las gafas”.
Todos sus pasos conducían al abismo, porque no deseaba quitarse las gafas del materialismo.
Había mamado desde el primer momento que la felicidad estaba en el pecho de su madre sociedad; y seguía empeñado en alimentarse con dinero.
Un grito de advertencia, lo detuvo. y ante el escozor de sus ojos se quitó las gafas para ver el paraíso.
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Segundo Premio: Alberto López Calvo: “Maldita guerra”
Y entonces alzó el arma. “¡Alto!”, gritó. El objetivo se detuvo en su avance a través del frondoso bosque y se dio la vuelta. Fue entonces cuando el soldado cometió el peor de los errores: miró a los ojos del rival. Se preguntó por qué debía matar a aquel ser humano. Bajó el arma y lo dejó marchar. “Maldita guerra”.
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Tercer Premio: Sergio Scarone Pérez: “Cuando las almas se juntan”
Llevé un ramo de flores para adornar la tumba. Deposité las rosas en el jarrón y besé su foto ahogado por el dolor. Me quedé allí buscando consuelo. Cuando llegó la noche vi abrirse la tierra y de ella salir a mi amor vestida de cielo. Así me fuí con ella, dejando sobre su lápida mi cuerpo junto al sombrero.
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Tercer Premio: Amaru Aranda: “Tom”
Tom grita por auxilio, gime mientras su cuerpo se hunde más y el agua le impide respirar. Se desespera. Una mano se extiende para ayudarle y no puede alcanzarla. De pronto despierta del sueño, puede respirar tranquilo. Mira a todas partes pero no ve nada, no puede moverse. Su cerebro robótico no comprende que lleva muchos años desconectado del sistema.
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Cuarto Premio: Oscar Gagliano: Sin título: “Al bajar del ascensor…”
Al bajar del ascensor, todo era oscuridad, quizás nunca estuve allí. Sólo mi entrenado tacto me ayudaría.
Además de mis útiles bigotes que son del ancho de mi cuerpo y mis cejas que me indican que tan alto es el hueco por donde puedo pasar.
Esto me ocurre por andar husmeando en otros departamentos.
Ser ratón no es nada fácil.
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El enlace para leer las minificciones presentadas, éste es el enlace correspondiente:
(O volver a leer, como ha sugerido el escritor Sandro Centurión en sus comentarios, ya que algunas de ellas, piden una segunda lectura).



