Jackie Bini Jackie Bini Moderator El gerente del INCAA abogó por la “cuota pantalla” del cine en la televisión
17:00 (14 Nov)- El gerente del Instituto Nacional del Cine Argentino y Arte Audiovisuales (INCAA), Rodolfo Hermida opinó que "es vergonzoso que nuestro cine no tenga posibilidad de ser exhibido en la televisión argentina", y abogó por una ley que incluya una cuota de pantalla en la TV local. Para el funcionario, el hecho de que los filmes argentinos llegaran a la pantalla chica local "sería el modo real de compensación porque el cine no llega a todas las salas por el problema de comercialización que hay". Hermida llegó a Santa Rosa para participar... ... del III Encuentro Nacional de la TV pública que comenzó ayer con la presencia de funcionarios de medios públicos nacionales, entre ellos Tristán Bauer, presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos; Daniel Rosso, subsecretario de Medios de la Nación y Juan Lázzaro, cooordinador del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), entre otros.
"En el anteproyecto de Ley de Radiodifusión que tiene el Ejecutivo se incluye la cuota del cine argentino en TV, ya que salvo Canal 7 los demás canales sólo pasan películas argentinas cuando se trata de una coproducción", comentó Hermida en diálogo con Télam.
Con números en la mano, narró que el presupuesto actual es de unos 50.000.000 de dólares anuales, de los cuales el 10 por ciento corresponde a la recaudación de las entradas de cine o alquiler y venta de DVD y el porcentaje recibido desde el COMFER.
Acerca de esta partida planteó que "con ese dinero el año pasado se rodaron 83 películas y es bueno que la gente sepa que con el mismo presupuesto Woody Allen haría dos películas de costo mediano en Estados Unidos".
Desde una perspectiva que engloba a buena parte de la actividad, el gerente del Incaa indicó que actualmente "hay entre 900 y 1.000 salas y aunque bajó la cantidad de espectadores, desde el punto de vista económico las salas ganan más porque se aumentó
la entrada y en la ecuación de las salas de hoy no interesa la concurrencia sino el target social que puede ir al cine".
"La estadística argentina revela que el cine tiene 41 millones de espectadores por año y la Argentina y Uruguay son catalogados como países cinéfilos. Y por eso somos una plaza muy bien cuidada por las empresas comerciales", concluyó.
Jackie Bini Jackie Bini Moderator La CNC informó que inició un proceso contra Telefónica de Argentina
El interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), Ceferino Namuncurá, informó que iniciaron un "proceso sancionatorio" contra la empresa Telefónica de Argentina por los cortes en los servicios de telecomunicaciones de telefonía móvil e internet en territorio de la provincia de Río Negro. Namuncurá, informó al legislador radical Mario De Rege que se ha iniciado "el correspondiente proceso sancionatorio contra la empresa Telefónica de Argentina S.A." ante los cortes en los... ... servicios de telecomunicaciones de este prestador.
De esta manera respondió a la comunicación, avalada por la Legislatura, realizada por De Rege al organismo nacional para que "intervenga en forma inmediata en relación a los cortes imprevistos que registran los sistemas de telefonía móvil y de internet prestados por las empresas licenciatarias del servicio en todo el territorio de la Provincia de Río Negro".
El legislador recogió el reclamo de los usuarios de estos servicios que, aseguró "es cada vez mayor" y si bien en un primer momento las empresas tenían su motivo aparente en la sobreventa de teléfonos y puntos de acceso a internet, en relación a la capacidad del sistema instalado, posteriormente "se amplió la capacidad de dicho sistema, no obstante lo cual, se reiteran cortes sorpresivos y de diversa duración de los servicios de telefonía celular y de Internet".
Namuncurá le confirmó a De Rege que está en marcha un "proceso sancionatorio", en el marco del Expediente Nº 8706/2008, y que actualmente rige el plazo por el cual la empresa prestadora debe presentar su descargo.
Jackie Bini Jackie Bini Moderator SEXUALIDAD ADOLESCENTE RECARGADA. LOS MEDIOS ESTIMULAN Y EN LA FAMILIA NO SE HABLA
Por qué una adolescente que practica sexo oral para evitar perder la virginidad o embarazarse, tendría que saber que eso es sexualidad, si nadie se lo explicó? ¿Si además comparte con sus padres las escenas eróticas por televisión y en casa nadie fundamenta nada? Sobre eso hacen incapíe los sexólogos educativos.
"Ni en las familias ni en los colegios se habla de sexualidad. Los chicos reciben la información de afuera. Ven los genitales femeninos filmados desde abajo, moviéndose contra un caño, ven posiciones sexuales agresivas de hombres hacia las mujeres. Todo eso es sexo explícito. Y, contradictoriamente, en las familias perduran los tabúes para hablar de sexualidad", analiza la sexóloga educativa Silvia Darrichón, vicepresidenta de la Federación Sexológica Argentina.
La ginecóloga y obstetra Marta Ferreira, afirma que entre las adolescentes de entre 13 y 14 años es común que se practique el el sexo oral.
"No todas las chicas lo hacen pero muchas sí. Tienen genitalidad pero no tienen la madurez para interpretar lo que están haciendo", indica. Ferreira coincide con Darrichón en que los adolescentes están muy estimulados por la información que reciben de los medios "y que no están preparados para recibirla", apunta.
Otro de los factores que motiva la practica del sexo oral entre las chicas es que la visión patriarcal de valores "estimula el debút sexual entre los varones pero no entre las mujeres", añade Darrichón. Lo que explica, en parte, que las chicas usen el sexo oral como modalidad para evitar la pérdida de la virginidad.
Para la sexóloga y ginecóloga Lucila Martín, jefa de los Consultorios de Disfunciones Sexuales Femeninas del Hospital de Clínicas, la práctica del sexo oral entre las chicas "es casi un rito de iniciación sexual. Veinte años atrás si eras elegida por el más lindo eras una campeona. Hoy la campeona es la que logra hacerle una fellatio al más lindo", cuenta.
Para Darrichón, la exposición de videos con escenas de sexo oral también tiene que ver con la falta de educación. "La sexualidad es intimidad y privacidad. El sexo masivo ya no es placer sino exhibición. El tema ya no es hacerlo sino mostrarlo".
Si es verdad que los adolescentes están sobre estimulados eróticamente por los medios masivos, por Internet y por las imágenes comerciales, no es menos cierto que la misma responsabilidad la tienen el silencio y la negación sobre la sexualidad que ejercen las familias y las escuelas.
Por: Pilar Ferreyra
Fuente: Clarín
Más información: http://www.clarin.com
Jackie Bini Jackie Bini Moderator LA INFORMACIÓN EN UN MUNDO GLOBALIZADO. ESCRIBE CARLOS GABETTA, DIRECTOR DE ´LE MONDE DIPLOMATIQUE´
ESTA NOTA FUE PUBLICADA EN EL BOLETÍN DE INFORMACIÓN ALTERNATIVA DEL INSTITUTO ARGENTINO PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO.
Medios de comunicación
La situación actual de las comunicaciones, y en particular de las informaciones, se inscribe en el fenómeno de la globalización mercantil, económica, financiera, tecnológica, científica y cultural. Puesto que el tema de las comunicaciones es demasiado vasto, me referiré aquí solamente a la información periodística. Asistimos a un doble fenómeno, aparentemente contradictorio. Por un lado la información, es decir el flujo informativo, se multiplica, acelera y expande en todas direcciones, abarca el planeta entero. Por otro, y al mismo tiempo, los medios de comunicación se comprimen; es decir se fusionan, se integran en un número cada vez menor de megaempresas. Este fenómeno obedece a varias causas, pero estructuralmente se debe al extraordinario desarrollo científico y tecnológico operado en las últimas décadas. En el campo de la información, tres elementos que antes funcionaban por separado -la telefonía, la televisión y la computadora; es decir, el transporte, el soporte y la base de datos- tienden a devenir uno solo. De manera natural, las empresas que los diseñaban y fabricaban se inclinan a fusionarse. Además, la digitalización y otros progresos tecnológicos han logrado unir el sonido, la imagen y la letra impresa en un mismo soporte.
Estas tres expresiones, que antes “viajaban” por separado, ahora lo hacen juntas. La digitalización descodifica la imagen, el sonido y la letra impresa, los transforma en un único sistema numérico y los transporta al mismo tiempo por un mismo canal. Así, todos los elementos de la información viajan ahora juntos y a la velocidad de la luz. De ahí que la información se universalice y los medios se concentren, ya que la tecnología no sólo lo permite: podría incluso decirse que “lo pide”. ¿No tienden acaso a fundirse en un solo aparato el televisor, la computadora, el teléfono y hasta la radio y el equipo de música? Hoy por hoy, en la computadora se pueden ver, manipular y transmitir fotos, imágenes en movimiento, música, textos escritos. Esta revolución tecnológica plantea una serie de problemas extremadamente interesantes, en varios niveles. Por un lado, se altera la noción, el concepto mismo de cuál es la función informativa. Por otro, se pone en cuestión la relación del receptor tanto con el mensaje como con su emisor. El primer fenómeno se produce porque la inmediatez anula en la mayor parte de los casos lo esencial de la función del informador, que es responder a las preguntas clásicas: qué, quién, cuándo, dónde, cómo y, de ser posible, por qué. Si un informador llega al lugar de un hecho y todo lo que puede hacer es apuntar su cámara y sostener un micrófono (puesto que ya está “informando” en directo), es evidente que la investigación, la verificación de informaciones, el contraste de datos, su confiabilidad y veracidad -aspectos esenciales de su función- no pueden ser llevados a cabo. Una cultura de la inmediatez, vinculada con la imagen, reemplaza poco a poco el espíritu de verificación, de contraste, de crítica.
Lo inmediato es, por definición, fugaz, y está destinado a ser reemplazado por lo “en vivo y en directo” del momento siguiente, sin que resulte posible establecer relaciones de contexto, efecto y causalidad. El segundo fenómeno -la relación del receptor con la información y con su emisor- tiene que ver con la difusión de la idea de que “ver” (ser testigo), equivale a comprender. El ciudadano que se está informando -frente a la pantalla de televisión, escuchando una radio o leyendo un periódico- apenas unos momentos después de ocurrido un hecho (cuando no viéndolo en directo, lo que ocurre cada vez con más frecuencia), debe preguntarse si ser testigo de un acontecimiento en tiempo real significa, necesaria y automáticamente, comprenderlo, ya que no es lo mismo ver que comprender.
En efecto, se ha difundido la idea de que, puesto que asistimos a un acontecimiento en tiempo real, lo entendemos. Y esto no es necesariamente así. Tomemos por ejemplo la famosa frase “una imagen vale más que mil palabras”. Se trata nada más que de eso, de una frase. Aunque en muchos casos algunas imágenes son extremadamente expresivas, en la comprensión racional de un fenómeno nada reemplaza el conocimiento previo y general, y la investigación posterior. Si vemos, por ejemplo, una fotografía o una película de un accidente de tránsito, la mayoría de las preguntas básicas no podrán ser respondidas por la simple visión. Esto es fácilmente verificable preguntando a los testigos de cualquier hecho: la experiencia prueba que habiendo visto todos la misma cosa, las versiones difieren y, en muchos casos, son contradictorias. La percepción de un testigo está “filtrada” por sus aptitudes físicas, la situación en que se encontraba en el momento, su capacidad de observación, su memoria, su cultura, sus prejuicios, el mayor o menor conocimiento del tema.
Los dos fenómenos apuntados –cambio en la función informativa y en la relación del receptor tanto con el mensaje como con el emisor- están provocando otro fenómeno global, contradictorio y muy preocupante: las sociedades disponen de cada vez más información -y más barata- pero los ciudadanos tienen un conocimiento cada vez menos acabado no ya del conjunto de los sucesos mundiales, sino de la media docena de asuntos vitales para su vida cotidiana. Esto es así porque la información se hace abundante y menos cara, pero pierde calidad. La información de calidad, como es el caso de los papers especializados que reciben ciertos ejecutivos de empresas y dirigentes políticos, es en cambio muy cara. Si consideramos que en las sociedades modernas un ciudadano medio se sirve de la información de que dispone para su trabajo, sus inversiones, la educación de sus hijos, elegir a sus representantes políticos, su futuro y hasta su tiempo libre, vemos hasta qué punto el tema de “conocer” al emisor de la información y de “comprender” realmente los mensajes es importante no sólo para cada individuo, sino para la sociedad en su conjunto.
La polución informativa
Pero hay un fenómeno más difícil de captar y más preocupante aún, porque sencillamente distorsiona, altera y modifica la información, en muchos casos hasta desnaturalizarla por completo. Se trata de los efectos de la concentración empresaria sobre el proceso informativo y sobre la noción misma de información.
El desarrollo científico y tecnológico genera, por un lado, necesidades de capitales (la investigación para llegar a estos descubrimientos es cara) y por otro, se origina la necesidad -y la posibilidad concreta- de reducir costos. Ambos objetivos se logran mediante la fusión de distintas empresas, posible ahora, como se ha dicho, por la “coincidencia” tecnológica de distintos elementos que antes funcionaban por separado. Esto tiene una serie de efectos-por ejemplo la “racionalización” productiva y administrativa, es decir, la supresión de puestos de trabajo y la sobrecarga de funciones en los remanentes- pero para lo que nos interesa aquí, uno esencial: esas fusiones empresarias suponen, del mismo modo que en el plano tecnológico, la unión de intereses empresariales que antes funcionaban por separado o eran incluso competidores. Por ejemplo, la de las industrias del entretenimiento, de la publicidad, del marketing, de la encuestas de opinión, etc., con la de la información. Fusiones como la de Time, Warner, CNN y otras son un ejemplo de esto. A lo que debe agregarse que el gran movimiento de capitales que estas megafusiones requieren hace que la propiedad de estas empresas se desplace desde el periodista/empresario de antaño (Randolph Hearst, Roberto Noble, por ejemplo), hacia miles, a veces millones de accionistas. De manera natural, el “objetivo”, el “cliente”, el target de los administradores de esas empresas pasa a ser otro: de la necesidad de conquistar a un lector, oyente o televidente con informaciones útiles y confiables, se pasa a la necesidad de satisfacer el interés económico de los inversionistas.
El mundo informativo está así cada vez más controlado por megaempresas que abarcan todas las ramas del negocio de la comunicación. Con varios efectos: eliminación de fuentes de trabajo, aceleración y polución de la información y restricción en la variedad de fuentes. No es lo mismo que en una ciudad haya cuatro diarios, tres canales de televisión y dos radios pertenecientes a propietarios distintos, a que estos mismos medios pertenezcan a un par de propietarios, cuando no a uno sólo. Estas empresas fusionadas siguen ofreciendo servicios informativos, pero ya no son gestionadas por periodistas, sino por gerentes económicos o administrativos o de finanzas, cuyo punto de referencia no son los lectores, no es el público, sino los accionistas o los patrones de la empresa.
Una cosa es un periodista propietario y director de una empresa periodística y otra un gerente administrativo en la misma función. El periodista apunta a ganarse al público; el gerente administrativo tendrá una tendencia natural a preocuparse por la reacción de los accionistas si no aumenta el nivel de ganancias, si el retorno de capital no es el adecuado. Otra transformación importante, producto de la influencia de la industria del entretenimiento, de la publicidad, etc., sobre la información y de ciertas colisiones entre los intereses respectivos: la información, que tradicionalmente debía responder a dos requisitos para ser transmisible (ser verdadera y verificable), ahora debe ser atractiva, interesante, y de ser posible, divertida. Por supuesto, no es que se diga que no debe ser verdadera, sino que se pone el acento, se insiste, en que debe ser atractiva, lo que es completamente diferente.
También en que debe ser comprendida por todos (es decir, por un público masivo), lo que lleva a nivelar hacia abajo la calidad del suministro de información. Una buena información no necesariamente es atractiva ni simple, a veces es deprimente o compleja, pero los ciudadanos tienen el derecho de enterarse de esas cosas, lo más aproximadamente posible tal como son. Pueden apagar el televisor, la radio, desconectarse de Internet o dejar de leer el periódico si no quieren enterarse de ciertas cosas o si no las entienden; es su derecho. Pero su derecho esencial es encontrar esas noticias allí donde están, con la garantía de que no estén polucionadas por otros intereses ni criterios ajenos a la información, porque necesitan formarse su propio criterio sobre lo que pasa, sobre la realidad. Y los servicios que el ciudadano paga para informarse deben ofrecer la garantía de transparencia, seriedad y profesionalidad; deben informar sobre toda la realidad, atractiva, compleja, o no. De modo que el problema de la información -y aquí llegamos al meollo del problema- es cuál es el concepto; qué es la información ¿se trata de un servicio público, de un derecho de los ciudadanos, o es una mercancía, algo que debe tratarse como tal, algo que debe venderse? ¿Debe tratarse a los ciudadanos como consumidores, es decir las informaciones deben seleccionarse y eventualmente “adornarse” para “ser vendidas”, o los hechos deben ser tomados tal como ocurren, seleccionados con la mayor objetividad, tratados con la mayor honestidad e independencia intelectual posible y suministrados a los ciudadanos para brindarles un servicio?
¿Deben ser presentados tal como son o, por lo contrario, vestidos para que sean atractivos y entretenidos, para ser comprados? Quizá convenga terminar con un ejemplo que demuestra de qué modo el tiempo real, la competencia entre medios y los nuevos criterios que poco a poco se han impuesto sobre el concepto de información, llevan a distorsionar su suministro. En 1989, en las postrimerías del régimen dictatorial rumano de Nicolae Ceacescu, es descubierta una fosa común en la localidad de Timisoara. Un periodista de televisión encuentra allí decenas de esqueletos enterrados. Apresurado por salvaguardar la primicia, el periodista afirma que se trata de los restos de una masacre del régimen. Así, con prisas, sin verificación, sobre la base de puras suposiciones, se conoció en los días siguientes, para escándalo de todo el mundo, “la masacre de Timisoara”. Después se descubrió que era una fosa que tenía muchos años de antigüedad, pero no era lo mismo decir que se trataba de una masacre reciente que advertir que podía tratarse de una fosa con decenas de años de antigüedad… La verdad no importaba. Este ejemplo tiene más moraleja aún. Un periodista del diario francés Liberation, que llevaba tiempo en Rumania, se tomó el tiempo de investigar un poco más. Sospechando que algo no encajaba, llamó a su jefe de redacción en Paris y le dijo que era muy dudoso que esos esqueletos pertenecieran a una masacre reciente. El jefe de redacción -que contó autocráticamente la anécdota en un libro, años después- le contestó: “¿cómo va a ser mentira si lo estoy mirando ahora mismo en la televisión? ¿Cómo me dices que no hay cadáveres?”. El periodista contestó: “No estoy diciendo que sea mentira ni que no hay cadáveres. Sino que parece ser que no son producto de una masacre reciente; este es un osario viejo, no tiene nada que ver con nada”. El jefe insistió: “pero lo estoy mirando en la televisión y hay un vecino que dice que sí”. Total, que la información falsa también salió publicada en un periódico, un medio que no transmite en tiempo real y dispone de más posibilidades de investigar. Por un lado “lo que se ve” tiene garantía automática de veracidad; por otro, la competencia obliga: si los demás periódicos titulan con “la masacre de Timisoara”, ¿cómo quedarse atrás? Es muy importante entender estos fenómenos porque vivimos en una época de imágenes, en una cultura de imágenes y de velocidad. Se trata de un progreso, pero depende de cómo y para qué se utilice. La conclusión es que informarse no es una tarea fácil. Pero es a través de la información que recibimos que, muchas veces sin darnos cuenta, decidimos sobre nuestro presente y nuestro futuro. De la calidad de la información de que disponemos depende nuestra calidad de vida.
La información es un servicio público, no una mercancía. A nadie se le ocurriría pensar, aunque en los hechos ocurre, que la salud es una mercancía y no un servicio público; un derecho de los ciudadanos. Sin embargo, empieza a parecernos normal que alguien no profesional, una presentadora o presentador nada más que con buena presencia, nos pase información sin ser periodista, o que la información nos llegue mezclada con anuncios publicitarios, o con aderezos de entretenimiento.
Debemos reivindicar el derecho a informarnos. Para ello debemos asumir que, como a todas las cosas importantes de la vida, debemos dedicarle tiempo y atención.
Por Carlos Gabetta
Fuente: Génesis Profesional
Más información: http://www.genesisprofesional.com.ar
Jackie Bini Jackie Bini Moderator Observatorio dejará al desnudo el sexismo en TV
El INADI, el COMFER y el Consejo de la Mujer analizarán el lugar que tiene la mujer en la pantalla chica local. Muchos programas caerán en la volteada.
Además de Bailando por un sueño, el Observatorio supervisará el papel de la mujer en programas como Bien de verano (Magazine) y Último vuelo de la noche (conducido por Fabián Gianola, en América).
Una vez más vuelve a primera plana el lugar que ocupan las mujeres en la televisión: al menos diez programas de la pantalla de aire serán analizados por el Observatorio de la Discriminación, integrado por el INADI, el COMFER y el Consejo Nacional de la Mujer (CNM), para ver si caen o no en algún tipo de sexismo ("atención preponderante al sexo" y/o "discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro", según la definición de la Real Academia Española).
Ficciones locales como Casi ángeles (Telefe) y Patito feo (Canal 13) o la colombiana Sin tetas no hay paraíso (que emite Canal 9) son algunas de las novelas que serán puestas bajo la lupa durante este mes, en el marco del Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación, que se conmemora este domingo.
“La situación de la mujer en los medios está tan naturalizada, que hemos dejado de ofrecer resistencia ante los estereotipos de esposa y madre abnegada o mujer objeto sexual”, explicó la presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), María José Lubertino.
Ella fue, junto al titular del Comité Federal de Radiodifusión, Gabriel Mariotto, el propio público y entidades sociales, quien propuso el seguimiento en el que se también se incluirán los magazines Intrusos (América), Convicciones (Magazine) y Los profesionales de siempre (Canal 9).
Para Moria Casán, integrante del jurado de Bailando por un sueño –segmento de Showmatch que también será analizado-, siempre depende de cada mujer que la ubiquen o no como objeto.
“Cuando entré en el teatro de revista, puse como cláusula en mi contrato que el cómico no podía reírse de mí, para terminar con la misoginia”, justificó la diva en diálogo con Críticadigital.
“Siempre hay una doble lectura, pero me parece que están hilando demasiado fino y buscándole el pelo al huevo. Tiene que haber de todo y la opción de elegir. Ningun instituto tiene que elegir qué es bueno o malo para los demás”, criticó Casán, quien sí se interesó en que se regule el horario de protección al menor.
El encargado del COMFER, por su parte, desestimó cualquier posibilidad de censura, y aclaró que el Observatorio no va a orientar contenidos: "Lo que pretendemos es reflexionar, junto a productores y creativos de programas periodísticos, publicitarios y de espectáculos, sobre no reproducir estigmatizaciones y preconceptos. No hay libertad de expresión con discriminación", afirmó.
La noche de domingo (Canal 9) es otro de los programas sobre los que se pondrá la lupa. Allí un grupo de mujeres famosas y esculturales compiten en un torneo de bowling.
Gerardo Sofovich, productor y conductor del ciclo, dijo a Críticadigital que no le interesan los observatorios, aunque aseguró que no hay nada que objetar en su envío: “No se puede encontrar ninguna discriminación. Las chicas hacen un deporte que no se juega con pantalón y por eso usan pollera. Elegí que participaran mujeres, y no la mezclé con hombres porque eso no sucede ni en la NBA ni en el fútbol”.
Periodistas, organizaciones feministas y expertos de las universidades de Buenos Aires y de Palermo, integrarán el consejo consultivo, según anunciaron Lubertino y Mariotto en el auditorio de Radio Nacional.
OFICIAL Y SIN SEXISMO. Canal 7 es la única señal de aire que no formará parte de la supervisión del Observatorio. La explicación de Lubertino: "Por más que nos preocupamos por rastrillar, no pudimos encontrar un solo programa que mereciera ser analizado desde esta perspectiva".