Jackie Bini Jackie Bini Moderator CROMAÑÓN: LA MAYOR TRAGEDIA CIVIL EN DEMOCRACIA. PRIMER ROUND. OPINIONES DIVIDIDAS ANTE EL POLÉMICO FALLO DE LA JUSTICIA
LA BRONCA Y LAS REGLAS
En teoría, todo es sencillo. La responsabilidad penal se mide con parámetros rigurosos. La ley tutela al acusado con el principio in dubio pro reo y con la presunción de inocencia. La sanción exige pruebas certeras y depende en parte del daño causado, en parte de la conducta del acusado. Se pune con más dureza la intención de delinquir (dolo) que la negligencia (“culpa”), así terminen en el mismo resultado. La condena cuando media culpa será menor que cuando hubo dolo. El dolo, por lo general, no se presume.
La responsabilidad política es más bien “objetiva”. Los resultados signan la valoración de los gobernantes, más que sus afanes o aun que sus posibilidades. El enorme historiador Eric Hobsbawm satiriza diciendo que los mandatarios no pueden dejar de hacerse cargo de hechos que no han causado y que a menudo no pueden evitar.
En la verde realidad, las cosas son más intrincadas. La esfera judicial se politiza. Su rigor es asediado por las demandas de la opinión pública, exacerbadas por las simplificaciones de los medios. La movilización de los damnificados condiciona la conciencia y el inconsciente de los magistrados. La “voz de la calle” (y el megáfono periodístico) jaquean la presunción de inocencia, hacen tabla rasa con la proporcionalidad de las penas. El linchamiento acecha. La vindicta pública clama por condenas siderales, no fundadas en un sistema penal equilibrado (que las jerarquiza), sino proporcionales al sufrimiento o a la “bronca” de las víctimas.
“Bronca”, en jerga televisiva o radial, es la franquicia que faculta a ciertos ciudadanos para violar la ley (agrediendo a otros, destruyendo objetos aun del patrimonio público, desabasteciendo) cuando interpretan que algún poder estatal no cumplió con sus deberes.
La consigna difundida ayer por la señal de noticias TN, “194 muertos y ningún preso”, expresa la desmesura de la demanda de la “gente” o de quienes los interpretan o exacerban. Omite que hubo condenas altas, soslaya que es correcto limitar la prisión mientras no hay sentencia firme. Propone una ecuación falaz: la cantidad de víctimas presupone la de sanciones (y su talla). Las pruebas, las reglas del debido proceso, la preservación de los derechos de los reos se dejan al costado o son malas palabras. La expresión “garantismo”, que significa apego a la Constitución, ha devenido un insulto en el ágora audiovisual.
Dos blogs jurídicos valorables, Saber derecho y No hubo derecho, anticiparon (previamente al fallo) la perspectiva de esas exhortaciones insaciables. Se aconseja su lectura, en la premura del cierre que dificulta la cita precisa.
Vaya una salvedad. El cronista que ejerció un cuarto de siglo como abogado pero nunca como penalista, no se cree calificado para evaluar un fallo tan complejo como el dictado ayer. Su autolimitación contradice un sentido común extendido; en esta tierra cualquiera se pretende especialista, así sea un lego o forme su criterio en minutos, o cabalgando al galope sobre la “bronca de la gente”. Esta nota, pues, no evalúa la calidad del fallo, ni se pronuncia acerca de si fueron condenados todos los culpables probados. Pero sí señala un dato soslayado en demasiadas crónicas de ayer: por la tragedia de Cromañón hubo condenas enormes, en el área política y en la judicial.
La destitución de Aníbal Ibarra es una sanción fuerte, medida en términos comparativos. Hasta donde llega la información disponible para este escriba, no hay precedentes similares en el mundo, que se conozcan. No sucedió así en casos comparables como el shopping de Asunción de Paraguay, o el boliche de Rohde Island, ni en otras latitudes.
La pena impuesta a varios acusados, con Omar Chabán a la cabeza, fue muy superior a la que les hubiera cabido si hubieran sido homicidas dolosos primerizos... tampoco es irrisoria. Siempre dará esa impresión, si se la coteja con el sufrimiento de los sobrevivientes, pero esa equivalencia trasciende los márgenes del estado de derecho. O, mejor dicho, los vulnera.
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Demasiada muerte joven hubo en la Argentina, una tragedia con 194 víctimas fatales llevaba casi irremisiblemente (determinación política y no jurídica aunque se plasmara en tribunales) a que rodaran “siquiera” algunas cabezas. El clamor público ocupa el ágora, impone sus propios códigos.
Los familiares de las víctimas, evocando ritos de precursores ilustres, tienen voz y eminencia en este país. El fenómeno es, en sustancia, auspicioso. La razonabilidad con que se ejercita varía según los casos. Inigualable fue la ejemplaridad y productividad legal de la militancia de los organismos de derechos humanos o la de los padres del colegio Ecos. En otros casos, la rabia indujo a desbordes, a trances de descontrol. El dolor concede autoridad social, derecho a ser escuchado, a ser contenido y resarcido por el Estado (cuando cuadre), pero no confiere automática razón a los reclamos. Ni valida métodos contrarios a la ley.
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Cromañón, así tenía que ser, cambió la historia política argentina. La magnitud de la pérdida fue un factor; el otro, la movilización de los familiares y amigos de las víctimas fatales.
No fue un fenómeno aislado, se inscribió en un contexto histórico congruente. Durante el mandato de Néstor Kirchner se vivió una conversión de la protesta social: se desclasó. La movilización con impacto en la calle y los medios dejó de ser dominada por los invisibles, los desocupados, los más débiles de la cadena social. Las clases medias y altas capitalizaron la metodología. No se pueden dar datos certeros. Rosendo Fraga hizo algunas mediciones contando las acciones divulgadas en los medios: el resultado corrobora lo que decimos.
Si se mide en términos de poder, de aptitud para determinar respuestas del Gobierno o “hacer agenda”, no quedan dudas. Sectores medios y eventualmente altos capturaron una modalidad exitosa de movilización y fueron los grandes protagonistas de la toma del espacio público hasta hoy. Blumberg, los familiares y víctimas de Cromañón, los vecinalistas de Gualeguaychú, las corporaciones agropecuarias. Las “minorías intensas” con objetivos acotados se hicieron valer replicando los métodos inaugurados por gentes de estratos más bajos. Gozaron de ventajas comparativas: mayor solidaridad de los medios masivos dominantes, más capacidad de convocatoria a gente presentable, buenos oradores, redes sociales. Y también la condición de víctimas que, en el ágora argentina, otorga un piso de legitimidad social muy alto.
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Kirchner asumió de modo parecido la irrupción de Blumberg y la de las víctimas de Cromañón, sucedidas en 2004, cuando estaba en el cenit. Se retrajo un rato, se refugió en la Patagonia. Advirtió un riesgo, el del incontenible clamor de las calles que De la Rúa y Duhalde reprimieron con efusión de sangre, mezcla de barbarie y error que deseaba eludir. Luego se esmeró en contener las protestas, concederle, no topar de frente con los flamantes movimientos sociales, intransigentes y duros para negociar.
Sus manejos fueron distintos para distintos interlocutores-antagonistas, pero con todos evitó confrontar. A Blumberg lo recibió con asiduidad, lo distinguió en el trato, diz que le financió la Fundación Axel, transigió en dictar una aberrante legislación penal casi de parado. León Arslanian trinaba ante ese trato eminente, que lo dejaba en el rol del funcionario malo. Kirchner porfiaba que el espíritu fascista que animaba no sería combatido de frente sino con una mezcla de concesiones y distracciones.
El gobierno nacional desplegó su proverbial hiperquinesis con los familiares y sobrevivientes de Cromañón. La ministra Alicia Kirchner los visitó a todos, en sus domicilios. Aníbal Fernández habilitó un encuentro semanal a agenda abierta, receptando sus demandas y tratando de canalizar su dolor y sus broncas. Ibarra no tuvo despliegue semejante y quedó muy distante de esa minoría portadora de dolor. De modo cuestionable, Kirchner mismo se plegó a los familiares cuando criticó a los camaristas Gustavo Bruzzone y María Laura Garrigós de Rébori por otorgar el beneficio de la libertad condicional a Omar Chabán. Se encarnizó con magistrados probos y bien calificados que dictaron una decisión opinable.
A los asambleístas entrerrianos el Gobierno prefirió conducirlos, haciéndose pie de sus reivindicaciones, sumando a una de sus referentes al Gabinete.
Con ninguna de esas minorías exigentes con poder de calle tuvo pleno éxito el kirchnerismo. Pero ninguna lo derrotó.
Otra fue la táctica, otro el resultado con la Mesa de Enlace.
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Ibarra pagó su falta de armado político, su pasividad para ponerle el cuerpo a la situación, su casi nula presencia en la Legislatura, la embestida del macrismo. Pero su defenestración no hubiera podido suceder sin un contexto cultural que la considerase viable o hasta necesaria. Lo arrastró la tremenda queja de los familiares que tuvieron que enterrar a sus hijos, contrariando la lógica de la naturaleza.
Se truncó la proyección política del más importante gobernante “transversal” aliado al Gobierno. Fue un golpe letal a la hipótesis misma de la transversalidad.
¿Cuál hubiera sido el devenir de Ibarra si terminaba su mandato, así fuera de modo desabrido? Esa atonía no limitó a Fernando de la Rúa para llegar a la presidencia. Anodino también, sí que de derechas, Mauricio Macri preserva perdido virtualidad de presidenciable. Nadie puede certificar acerca del futuro que no fue, es verosímil suponer que pudo ser otro.
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Un caso con condenas de hasta 20 años y el derrocamiento de un aliado del oficialismo no puede cifrarse en la socorrida y pobre alusión a la impunidad. Cromañón fue en su génesis una metáfora de la Argentina. Algo semejante ocurrió en los abordajes mediáticos inmediatos de la sentencia de ayer: primitivos, iletrados, incitadores a la furia. Capusotto, al fin y al cabo, es un observador costumbrista.
Por Mario Wainfeld
Fuente: Página 12
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EL AGUANTE EN LA PLAZA LAVALLE
La tormenta no llega, el agua no cae, pero el cielo plomizo no los intimida. Desde el mediodía la plaza Lavalle empezó a poblarse con banderas, chicos, chicas, remeras amarillas que replican el mensaje impreso en una inflable, que alguien clavó en la tierra: “Basta de culpar a Callejeros”. A las tres de la tarde, los seguidores de la banda serán quinientos y se arremolinarán en torno de la pequeña columna de sonido improvisada por un canal. Poco después conocerán las condenas y diseñarán una banda de sonido propia: el silencio para la sentencia de Omar Chabán, los murmullos para el año a Raúl Villareal, el estallido de alegría para las absoluciones a Patricio Fontanet y el resto de la banda. Si en la plaza la condena al manager pasó sin pena ni gloria, fue sólo porque para entonces fanáticos y fanáticas, abrumadoramente jóvenes, tremendamente tensos hasta entonces, ya cantaban, saltaban, lloraban, se desplomaban de la emoción, se abrazaban, como si los absueltos hubieran sido ellos mismos.
Los minutos pasan con parsimonia, demasiada para Marina. Dice que está nerviosa. Agrega: “Me duele la panza, no sé qué va a pasar”. Tiene 22 años y está sentada sobre la tierra, bajo un cielo plomizo. “Si los llegan a condenar va a ser una injusticia total”, rezonga, con la claridad de quien acaba de llegar desde Banfield, no más salir del hospital donde hace “trabajo de limpieza”, para acompañar a la banda que siente irremediablemente cercana. A su lado está Carolina. No se conocen, pero se hacen compañía hasta que lleguen sus amigos y sea la hora de la sentencia. Carolina tiene 18 y acaba de salir del colegio, en Olivos. Cuando la tragedia sucedió tenía, apenas, 13, y sin embargo conoce a personas que han sobrevivido a esa noche. Está aquí por ellos y por Callejeros, porque “no es su culpa, podía haberle pasado a cualquier otra banda. Lo único que hacen es cantar verdades. ¿Por qué tienen que pagar ellos lo que pasó?”.
La lectura de la sentencia se demora. Ahora, en la plaza son 500 los que cantan de a ratos, entre mates y galletitas. Hay banderas argentinas, muchas, con el logo de Callejeros pintado como un sol. Otras sostienen una épica, más que del aguante, del sentimiento y la lealtad: “Valorando la libertad más unidos que cautivos podemos aguantar”, “Te escucho y te sigo”, “Pensando en vos siempre”, “Testigo y culpable de nuestra ilusión”, “No quiero escuchar mentiras ni verdades cambiadas. Quiero justicia”. Las firmas trazan mapas extensos: San Martín, Isidro Casanova, Calzada, Ezeiza, Morón, Haedo, Longchamps, Paraguay... Sólo una bandera, en la esquina de Talcahuano y Tucumán, se diferencia: “La Justicia no se obtiene condenando a Callejeros. Nosotros también estuvimos ahí y los defendemos por algo... Sobrevivientes”.
César está orgulloso de que en la panza de Déborah haya “otro callejerito más”; en tres meses, cuando nazca, llevará el nombre de Fontanet: Patricio. 17 años tiene ella; 22 él, que recuerda que “antes mucha cabida no le pasaba a la banda. Pero después, cuando se empezó a hablar y eso, los escuché más. Y el otro día fui a Olavarría”, al recital que Callejeros organizó antes del fin del juicio. “Pienso que están juzgados ya”, se lamenta César, mucho más pesimista que Déborah, quien espera “cárcel para Chabán y Villareal. Tragedias pasan en todos lados y existen. Las culpas son de los funcionarios, de los que dejaron las puertas cerradas y trabadas, de los que no hicieron cumplir las reglas”. Déborah abre su mochila, saca la bandera que preparó, la desdobla: “Amarte siempre es mi destino. La Rolly. Adrogué”.
Un poco más allá del cartel con los nombres de las 194 víctimas, cubierto de fresias y claveles, chicos y chicas rodean una columna de sonido improvisada, con gentileza, por el móvil de un canal de televisión. Todas las canciones se acallan. “18 años para Chabán, me manda Sara que está viendo la tele”, cuenta un chico que acaba de recibir un mensaje de texto. Lo chistan. Un murmullo, un “mirá si va a hacer un curso... es indignante” y el “¡un año, boludo!”, sigue a la sentencia de Villareal. El estallido es inmediato tras la absolución de Fontanet. Una madre abraza a su hija, las dos en llanto; una chica cae de rodillas mientras habla por teléfono, un amigo intenta confortar las lágrimas que no cesan. Frente a Tribunales, en el estacionamiento hasta hace unos instantes despejado, bailan chicos, chicas que cantan y agitan sus banderas. “Escúchenlo, escúchenlo, ni las bengalas ni el rock and roll, a nuestros pibes los mató la corrupción.” “Estamos acá por los pibes, no lo puedo creer”, dice Milena, que tuvo amigos entre las víctimas de Cromañón. Ella tiene, recién, 18 años, llora y va de la algarabía a la tristeza; cuando no puede hablar más mira a María Victoria, una amiga que conoce a sobrevivientes y no puede evitar la persistencia de cierto enojo: “No creo que Villareal vaya a lavar los pies de los chicos pobres de Cáritas, no creo que los funcionarios tengan tan pocas culpas, eso es porque tienen amigos, porque ponen algo... La vida de los Callejeros nunca va a ser la misma, las nuestras tampoco. Que paguen un año no es nada”.
Arrecia una lluvia que no llega a tormenta y sin embargo nadie se movió de su lugar. Con deliberación, los fans procuran contenerse entre sí para que ninguno se acerque a la puerta por la que algunos familiares salen, furiosos y arrojando objetos, de Tribunales. Una hora completa celebraron y se estremecieron, bajo la lluvia, ante las cámaras y los micrófonos, pero especialmente ante ellos mismos. Luego obedecieron mansamente a la policía ante la indicación de liberar la plaza: avanzaron, cantando, hacia el Obelisco. La canción siguió sonando en el centro de la ciudad, y las banderas flamearon hasta que el frío y el cansancio, como con pereza, empezó a hacerlas ralear. Desde las ventanas de las oficinas, algunos curiosos los veían hacer.
Por Soledad Vallejos
Fuente: Página 12
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A FAVOR, EN CONTRA
Rosario Zapata *
“Fue todo una cargada. Se nos rieron en la cara los jueces y la banda. Jugaron con el dolor. Los familiares de Callejeros gritaron y tiraron papelitos hacia donde estábamos sentados. Creo que al escuchar el veredicto deberían haber hecho silencio. No esperaba que a Callejeros le dieran cadena perpetua, pero sí un castigo. Es que en Argentina todo se olvida y va a ocurrir otro Cromañón. Después de este fallo, no sé cómo vamos a seguir luchando.”
* Hermana de Osvaldo Zapata (fallecido, 25 años).
Agustina Donato *
“Por Callejeros estamos felices porque se hizo justicia. Ni con las mejores expectativas pensamos que los iban a absolver. Jamás pensé que el Tribunal iba a tener los huevos de dejarlos sin pena teniendo a toda la opinión pública en contra. En cuanto a Chabán, me pareció perfecto que le dieran 20 años. Pero las resoluciones para los demás imputados fueron ridículas. Sobre todo la pena, de sólo un año, para (Raúl) Villarreal.”
* 20 años, fan de Callejeros.
Daniel Rozengardt *
“El fallo fue un premio a la irresponsabilidad. Me queda una sensación de impunidad e impotencia. El tribunal reconoció el delito, pero lo simplificó en los mayores responsables. Argarañaz tiene una condena de 18 años y Fontanet puede hacer un recital por la libertad. Así, quedó sentado un precedente parecido a la Obediencia Debida. En el caso de los funcionarios es a la inversa: demuestra la responsabilidad penal del equipo de trabajo de Ibarra, pero él está sobreseído.”
* Padre de Julián Rozengardt (fallecido, 18 años).
Federico Galeto *
“Para los fanáticos, el fallo fue bueno. El fin de semana estuve en Olavarría y antes fui a Santa Fe a seguir a la banda. Si vuelven a tocar, mientras pueda, voy a ir a todos lados. Aunque reconozco que la banda tuvo un grado de responsabilidad, como cualquier otra banda que hubiese tocado en Cromañón. Pero no para calificarlos como culpables. No tenían que ir presos. Lo de los familiares es un garrón.”
* Fan de Callejeros, 17 años.
Mónica Schild *
“El fallo es una vergüenza. Los padres tuvimos que soportar el dolor de la muerte de nuestro hijos y estar un año sentados en el tribunal escuchando todas las porquerías que decían un empresario y una banda que hicieron plata a través de actos de corrupción. Si los muertos hubiesen sido funcionarios, hoy estarían todos los culpables presos. Pero los que perdieron la vida fueron chicos del pueblo que trabajaban para mantener a su familia.”
* Madre de Marianela Rojas (fallecida, 24 años).
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UN DÍA DE ESPERA, BRONCA Y GRITOS
Faltaba media hora para la lectura de la sentencia y sobre las escalinatas del palacio de Tribunales, en la puerta de la calle Lavalle, aún quedaban algunos familiares haciendo la cola bajo la garúa para entrar al recinto. De las vallas que anteceden a esta entrada colgaban zapatillas, fotos, carteles y una bandera argentina con una frase escrita: “Todos somos sobrevivientes”. Entre el ir y venir de los familiares, la enorme puerta de hierro se cerró y algunos insistieron para poder entrar. Uno de ellos, hermano de Julio Leiva, fallecido en el incendio, intentaba convencer al guardia, rejas de por medio.
–Yo tengo entrada, digo, acreditación. No entiendo por qué no me dejás pasar.
–Está lleno el recinto, no puedo hacer nada. Hay una capacidad, ustedes lo sabían...
–Pero están mis viejos adentro. Si me acreditaron es porque puedo entrar.
–A ver, flaco. Ustedes están peleando para que no se repita lo que pasó, ¿no? Si yo te dejo entrar esto puede ser otro Cromañón.
–...
–¿Me entendés? Si yo te dejo pasar tengo que dejar pasar a los demás. ¿Ustedes quieren justicia? Bueno, no hagan lo mismo que quieren evitar.
El pibe se quedó mudo un rato, tal vez cinco minutos. Un amigo que estaba a su lado lo increpó. Le dijo: “¿Cómo podés dejar que te hable así? Ese tipo es una basura”. Pero él no reaccionaba. Al rato, levantó la cabeza y comenzó a insultar al guardia, que ya estaba lejos. “Puede que tenga razón –se decía a sí mismo después–, pero no me lo puede decir así, este tipo no tiene corazón.”
Pasaron cinco minutos de esta conversación, cuando por el altoparlante que trasmitía lo que pasaba en el recinto anunciaron que se venía la sentencia. El pibe bajó enseguida y se unió a las casi cincuenta personas que se quedaron fuera o que no quisieron entrar. Allí festejó cuando dijeron que Omar Chabán era condenado a 20 años, festejó cuando al subcomisario Carlos Díaz y al manager de Callejeros, Diego Argañaraz, los condenaron a 18 años y se indignó con la absolución de la banda, mientras se oía un festejo, el de los fans de Callejeros que estaban a la vuelta, en la plaza Lavalle.
Algunos se abrazaban y lloraban, pero él decidió correr detrás de un grupo que tenía intenciones de entrar en los tribunales por otra puerta, más pequeña, sobre la calle Uruguay.
Algunos pudieron pasar, pero él no. La policía, en el apuro por impedirlo, movilizó un carro hidrante que hasta terminó manchando de azul a los propios oficiales de Infantería. En medio de la confusión, los piedrazos y las corridas, una abuela de 72 años tiró una valla y se puso a gritar: “¡A mí me mataron a un nieto! ¡Yo los voy a matar a ustedes!”. Cuando la gente se retiró, las ambulancias se dispusieron a atender gente ensangrentada o descompensada por los nervios. Desde los tribunales salían más gritos. Algunos eran insultos, otros eran lamentos que se apagaban en el llanto.
La abuela, que la noche anterior durante la vigilia había tenido un problema de salud, le decía a una señora: “No sé de dónde saqué la fuerza para tirar esa valla”. En el mismo lugar donde conversaron el guardia y el chico que no pudo entrar, dos madres, una afuera, otra adentro, se tomaban de la mano. “Me sacaron el único hijo que tenía. Vivió poco, brilló mucho. No puedo más. Quiero salir de acá, ¿cómo hago?”, preguntó. La otra trataba de calmarla. “Pediles que te saquen por otra puerta, no te preocupes, esto no termina acá, vamos a seguir luchando.”
Los familiares pudieron salir una hora después, cerca las 16.30. En las esquina de Lavalle y Uruguay, Rosario Madrusán y Héctor Jiménez, dos amigos, esperaban gente que estaba dentro y conversaban sobre lo sucedido. “Todo esto es una falta de respeto, la sentencia, la represión. No entienden lo que es esto, perder a un hijo es el dolor más grande de la vida. Ya hay 10 padres que se murieron desde que pasó esto, se murieron de tristeza, de rabia”, comentaba la mujer.
Jiménez repetía una y otra vez que Callejeros era “una banda bengalera”, que ellos sabían que esto podía pasar. Su visión de los padres de las víctimas no distaba de la de Madrusán. “Algunos, los que tenían otros hijos, pudieron rehacer su vida, pero la mayoría caminan muertos. No tienen paz, nunca van a tener paz”, decía el hombre. Nadie sabía si marchar a Once, al altar armado por los familiares y sobrevivientes de Cromañón, a pocos metros del boliche. Era lo previsto, pero la bronca hacía que muchos no quisieran irse, quería ver salir a Callejeros. Insultarlos.
José Guzmán, padre de Lucas, un chico de 18 años fallecido esa noche del 30 diciembre de 2004, estaba entre los que tenían ganas de marchar. Decía que su dolor es eterno. “Solo la lucha me mantuvo, me mantiene en pie”, admitió después. El hombre, oriundo de La Matanza, como muchas de las víctimas, contaba que su otro hijo había quedado con secuelas. Su hermana, sentada en las escalinatas de la calle Lavalle, le cebaba mate dulce y le daba trozos de pan. “Yo siempre fui un tipo combativo –afirmó en un momento–. Luché contra la dictadura cuando era joven, fui a muchas marchas de las Madres de Plaza de Mayo, pero esta me la deben. Voy a seguir marchando, nunca me van a ver de rodillas.”
Al rato, sin ningún tipo de organización, algunos familiares comenzaron a caminar en dirección a la avenida Corrientes. Se pusieron detrás la bandera y, aunque no eran más de cincuenta, marcharon por esa avenida de contramano. Al principio cortaron un carril, luego dos y cuando ya habían hecho cinco cuadras lograron obstruir todos los carriles. No hubo un solo conductor que protestara.
Cuando la manifestación pasó la estación de trenes de Once, el cielo se despejó. En el “Santuario de nuestros ángeles del rock”, a metros de Cromañón, esperaba otro grupo de familiares. Mientras varios posaban con una larga bandera llena de fotos, la madre de Fernando Medina contaba que sobrellevaba la muerte de su único hijo gracias a la religión, al trabajo, a los psiquiatras, a la medicación, a sus hermanos y a los otros familiares que la acompañan. “Muchas madres cayeron en cama, se hundieron en la depresión. Yo las comprendo, con semejante dolor, qué les podés decir. Yo misma a veces hago como que Fernando está de viaje”, decía, mientras le caían las lágrimas.
Por Emilio Ruchansky
Fuente: Página 12
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Only visible to XING members. EL PRECIO DE LOS GRANDES MEDIOS
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Néstor González Loza
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Last comment:
Néstor González Loza Néstor González Loza
Ya se puede vislumbrar que en Argentina, para llevar a un candidato a la victoria en 2011 hay que desinfectarlo de cualquier vestigio peronista.
Hasta ahora, la única que zafaría es Carrió, si es que no se le ocurre "peronizarse para ganar".
Pero no le alcanzará porque no tiene una propuesta económica original.
Les propongo que armemos una fórmula.
Tenemos tiempo. A río revuelto, ganancia de pescadores.
Seremos los únicos con una doctrina social diferente: la Cuarta Postura.
Only visible to XING members. EN BS AS LOS SUPERMERCADOS NO PODRAN USAR BOLSAS DE NYLON
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César Pailacura César Pailacura Moderator
Prohibir El Polietileno, ¿Un Derecho?
“Alguien a quien tal vez no conozca, pero a quien mantiene está empeorando su calidad de vida.”
El horroroso impacto del polietileno en el medioambiente.
Llegamos a la caja del supermercado en Playa Unión, con artículos que recordamos que necesitábamos en una compra rápida.
Al finalizar el pago, mi esposa le dice a la cajera “¿me das un par de bolsitas para llevar nuestras cosas?”.
¡No tenían! Luego de nuestra sorpresa inicial, la cajera nos explica que una ordenanza de los Concejales de Rawson les prohibió entregar las acostumbradas bolsitas.
¿Cómo solucionamos el tema? Improvisó una bolsa camiseta con una bolsa de residuos, atándola como si fuese una manija, y nos rogó: “Si les preguntan, por favor digan que la trajeron ustedes”
Desde hace un tiempo hasta hoy vemos que preocupados funcionarios están intentando limitar el uso del polietileno porque está volando en diferentes espacios.
“es muy contaminante para el ambiente” - Se escucha.
Obviamente, es de suponer que importantes estudios para comprender el grado de contaminación han sido llevados a cabo, comprobados con rigor científico, y finalmente, al descubrir que son enormes, se anulan derechos constitucionales.
“Artículo 10- En el interior de la República es libre de derechos la circulación de los efectos de producción o fabricación nacional, así como la de los géneros y mercancías de todas clases, despachadas en las aduanas exteriores”
Claro que debe de ser algo muy grave para permitir a nuestros funcionarios violar la Constitución Nacional. ¿Verdad?.
Pero hay otro artículo por si el otro no alcanza:
Artículo 14- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: De trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender
Algo fabricado en el país, con una industria lícita no puede jamás prohibirse por una ordenanza municipal, ¿o se subordina la Constitución Nacional a una ordenanza?
Buscando los estudios que demuestren la afectación sobre especies en el ecosistema.
Me reuní con concejales y funcionarios para preguntar la causa de los intentos de prohibición.
Hubo alguien que me dijo que la Constitución dice que los derechos individuales, (o sea, el de las personas), pueden ser anulados por el “bien común”. Citando para esto el artículo 41, lo cual evidencia no sólo un retorcido uso, sino algo más que mencionaré adelante.
¿Qué será el bien común? ¿Una decisión de los concejales, o lo que en verdad la gente desea?
Si el que paga sus impuestos, el ciudadano, no desea utilizar más las bolsas, simplemente dejaría de adquirirlas o recibirlas.
Sin embargo, pregunté si además del impacto visual, podrían mostrarme los estudios sobre a qué especie afectan, cómo se daña el ecosistema, las muestras tomadas, los datos estadísticos, los márgenes de error… pero , ¡no me los dieron, porque no los tienen!.
Me llamó realmente la atención cómo se hace una ordenanza sin un cuidadoso estudio previo, sobre todo cuando se va a afectar a la libertad de elegir, trabajar y ejercer un comercio lícito; un derecho dado por la constitución.
La respuesta que escuché fue que “no es biodegradable”
¿Eso es todo? ¿Cuántos elementos en la naturaleza no son biodegradables? Incontables, y nadie está asustado por prohibir lo “no degradable”.
Claro que lo “no degradable” tiene algunas características que me gustaría preguntar a nuestros políticos:
u ¿Sabían que la bolsa es un producto que minimiza las causas de enfermedades, simplemente porque no es alimento de bacterias?
u ¿Sabían que el costo de producción de polietileno, la contaminación producida es menor que la del simple papel, sin hablar siquiera de la NULA depredación de un solo árbol?
u ¿Sabían que el costo de transporte, al ser más finas, livianas y resistentes es menor?
u ¿Sabían los funcionarios que el ciudadano las eligió en su momento porque le brinda comodidad; porque MEJORÓ SU CALIDAD DE VIDA?
Hay algo más… es verdad, las bolsas no son biodegradables, y no cultivan gérmenes.
En las antiguas “bolsas de los mandados” un poco de sangre de la carne que chorrea, algunas partes de vegetales se combinan para ser alimento de bacterias, trayendo potencialmente enfermedades que luego se trasladarán a las comidas.
Un niño o una persona con defensas débiles puede consumir de ese caldo de cultivos, enfermando, pero ignorando que la causa fue una orden impulsiva de un funcionario a quien estamos manteniendo para estas actividades.
¿Y si al comprar los productos de limpieza, desinfectantes, venenos se caen en la misma bolsa de los mandados?¿Pasará eso a la comida? ¡por supuesto!
Claro, que si el consumidor lava concienzudamente todas y cada una vez que compra ese problema no se tendrá… si lava.
4 razones más de cuidado: 1 pérdida importante y 3 potencialidades contaminantes.
Otra opción será que los comerciantes entreguen cajas de cartón acanalado, las cuales pueden ser utilizadas por el consumidor para arrojar basura, teniendo algunas interesantes consecuencias:
1. la caja no retendrá líquidos, que pueden escurrirse y contaminar en verdad,
2. si corre un viento, algo puede volarse, y eso contaminará en verdad ,
3. una caja llena de basura no será llevada por un cartonero, salvo que arroje toda la basura para recuperar la caja, y eso contaminará en verdad; pero eso no es probable.
4. La caja que se reciclaba, una vez utilizada para la basura no será reutilizada, y con un costo ¡100 veces mayor! Sin contar la pérdida de ingresos del cartonero y del reciclado continuo de la caja…
Entonces,
¿Cuál es el impacto sobre una especie? No tienen estudios, o sea, no lo saben.
¿El impacto visual es producto del fabricante, del vendedor o del comerciante?
¡No!
El impacto visual es porque ALGUIEN permitió que esas bolsas volasen, pero eso no parece importante.
Claro, si Juan arroja basura, comete una infracción.
Si arroja el papel de un caramelo, éste volará y se verá… entonces, con este razonamiento:¡debe prohibirse la venta de aquellos caramelos cuyo envoltorio se ve!.
Importante Impacto Visual.
Al parecer, el impacto visual es tan grande como para prohibir que una persona que no lo provocó sin embargo, deje de producir el artículo.
Ahora, ¿no hay mayores impactos con otras actividades del hombre?,¿se anularán más derechos luego?
Recordemos que a lo largo del tiempo se ha investigado, se ha desarrollado tecnología, conocimientos, mejoras en la calidad, capacitación y generación de empleo, incorporación al país de maquinarias modernas, inversiones en capital; años de esfuerzo, trabajo y correr riesgos con capital propio se verán mermadas porque… ¡el político no sabe bien por qué!.
La Magia: El novedoso tratamiento oxi-degradable D2W
Otra opción en la que han pensado los legisladores en algunas regiones, por ejemplo en la Provincia de Buenos Aires, es forzar a las empresas que producen bolsas a incorporarles un aditivo químico; obviamente con todos los costos asociados de licencia, productos, pruebas de laboratorio.
Crearon un monopolio para la empresa propietaria del aditivo D2W.
El mencionado producto se agrega al plástico antes de su extrusión, logrando que al cabo de un tiempo se debiliten las uniones moleculares que hacen tan resistente al polietileno; haciendo que se vaya degradando al contacto con el oxígeno.
Este aditivo puede dejar de trabajar si no está en contacto con el oxígeno, por ello es oxi-degradable.
Obviamente, esta iniciativa nacida de una actividad privada es interesante, pero ¿era necesario crear un monopolio, anular derechos ya existentes de las fábricas?¿cuál es el fin?
Pensando honestamente, los políticos han sido convencidos de forzar a las empresas a este costo extra y la promoción de un monopolio. Esta pérdida de libertad en la producción aparentemente tiene buenas consecuencias… a los ojos del funcionario.
Pero ¿saben exactamente qué compuestos tiene el D2W?
No, no se indica en sus artículos ni en los papers.
Lo que sabemos es lo siguiente: degradará la bolsa, la cual si está en contacto continuo con el aire se convertirá en un polvillo al cabo del tiempo establecido, una moléculas imperceptibles hasta que finalmente se desharán.
Claro que estos estudios fueron hechos en laboratorios, pero ¿qué pasará en un ecosistema?
A primera vista, una preocupación de algunos funcionarios es que algunos animales pueden comer las bolsas, pero las moléculas son tan fuertes que pasan prácticamente sin cambios por todo el proceso digestivo.
Sin embargo, ¿han pensado en qué pasará si las moléculas tienen menor resistencia?
Imagino que la digestión y asimilación del plástico se hará más simple para el organismo, incluso cuando sea un polvillo podremos aspirarlo, personas y animales, pero no verlo; porque aparentemente ése es el objetivo político: que no se vea.
Claro, no lo veremos porque estará asimilado, lo habremos comido y respirado a través de toda la cadena alimentaria.
No me opongo al D2W, lo considero una alternativa; pero antes de convertir a ese producto en un agregado masivo debería ser un poco más pensado el impacto; aunque invisible, podría ser mayor.
Vuelvo a preguntarme, ¿saben todos los legisladores que levantaron la mano para convertir a este producto en un uso masivo obligatorio qué componentes tiene?¿lo saben los representados, o sea, las personas comunes que los mantienen?.
Creo que el costo en dinero, libertades, y salud será importante.
Pero lo que es seguro es que nuestros políticos saben muy bien cómo esconder los problemas que han generado. En unos años ya no estarán, las bolsas no se verán y ellos TAMPOCO SERÁN RESPONSABLES de los daños que han producido con sus levantamientos de mano.
Encontrando al Responsable. Acá va el artículo 41 de la Constitución.
Observamos que alguien permite que las bolsas vuelen, pero ¿quién es el VERDADERO responsable?
El mayor responsable es aquel que se hizo cargo del monopolio del manejo de la basura, que cobra compulsivamente a TODOS por su tratamiento; que tiene los recursos pero que no tiene la capacidad.
El mayor responsable es el que vive de sus impuestos, que al estar incapacitado para cumplir sus deberes, al ignorar si posee un impacto sobre al menos una especie, simplemente… prohíbe.
¿Hace falta que le diga quién es aquel a quien usted mantiene, y que nos empeora la calidad de vida?
César Daniel Pailacura
DNI 22453592
Propietario de Edison 453 – Embalajes
Defensor de Sus Propios Derechos.
P.D.: Luego de escribir esto, alguien me dijo: “lo decís porque tenés un interés”. ¡Obviamente! ¿Acaso hay que defender sólo aquello que no nos interesa? ¿Nuestros propios derechos no valen si no son “desinteresados”? ¿Acaso el político que recauda y vive de nuestros impuestos “desinteresadamente” no debe atender al derecho del interesado?
Veamos lo que fue extraído de un estudio: un Informe extraído de http://www.textoscientificos.com:
“Impacto ambiental del polietileno”
Evaluar la performance ambiental del polietileno implica tener en cuenta todas las etapas por las que atraviesa un producto desde la extracción de las materias primas para su elaboración hasta que se transforma en residuo juntamente con su tratamiento. Este enfoque es denominado en la industria:
“Análisis del Ciclo de Vida”. De este modo se evalúa la fabricación, uso y recuperación o disposición final en relación al balance de energía y al impacto ambiental.
Recursos Naturales
Los plásticos son muy amigables con los Recursos Naturales. En Europa utilizan sólo el 4% del petróleo para su fabricación. Incluso en la Argentina el polietileno es fabricado a partir del Gas Natural, materia prima para la que se dispone de abundantes y generosos yacimientos.
Reducción en la Fuente
Se refiere al esfuerzo que hace la Industria en utilizar cada vez menos materia prima ya sea para fabricar un mismo producto o para transportarlo. Veamos como colabora el polietileno en esta tarea:
PAPEL
POLIETILENO
Altura de 1.000 bolsas apiladas
117,0 cm
10,1 cm
Peso de 1.000 bolsas
63,4 kg
7,2 kg
Comparación del transporte y la energía
7 camiones
1 camión
Se comparan bolsas de papel y de plástico. Como vemos, se necesitan siete veces más camiones para transportar la misma cantidad de bolsas. Transportando bolsas de plástico ahorramos combustible, deterioro de neumáticos y se produce una menor cantidad de emisiones de monóxido de carbono al aire; en definitiva, ahorramos costos económicos y ambientales.
Valorización de los residuos plásticos
Significa el abanico de posibilidades que ofrecen los residuos plásticos para su tratamiento:
Reciclado mecánico
El polietileno es recicable, es decir, se vuelve a fundir y transformar en productos finales. El polietileno reciclado es utilizado para fabricar bolsas de residuos, caños, madera plástica para postes, marcos, film para agricultura, etc.
Recuperación energética
Los residuos plásticos (incluidos los de polietileno) contienen energía comparable con la de los combustibles fósiles, de ahí que constituyen una excelente alternativa para ser usados como combustible para producir energía eléctrica y calor.
Reciclado químico
En la actualidad se están desarrollando nuevas técnicas de gran complejidad que permitirán reciclar químicamente no sólo al Polietileno sino a todos los plásticos. De esta manera se podrán recuperar los componentes naturales para volverlos a utilizar como materias primas y así optimizar aún más los recursos naturales.
Rellenos Sanitarios
El polietileno, al igual que otros plásticos, es un material demasiado valioso como para desecharlo; por lo que su valorización es siempre la opción preferible para su tratamiento. Pero de no mediar otra opción, si tiene que ser enterrados en un Relleno Sanitario, es importante saber que los residuos de polietileno son absolutamente inocuos para el medio ambiente. Por su naturaleza son inertes y no sufren degradación lo cual garantiza que no generan lixiviados de productos de degradación, líquidos o gases que puedan emitirse al suelo, aire o aguas subterráneas.”
Claro que siempre se puede no compartir un estudio, pero debe hacerse con bases científicas; no con suposiciones e intuiciones.
Jackie Bini Jackie Bini Moderator Ley de Radiodifusión: la oposición criticó el proyecto y Cristina respondió
12:30 (12 Mar)- La presidenta Cristina Kirchner cuestionó hoy a la oposición por "oponerse a lo desconocido" porque "le quita seriedad al sistema institucional". "Hay que oponerse a las cosas que se tienen conocimiento porque oponerse a lo desconocido suena a ciencia ficción o metafísica", sostuvo la presidenta, al referirse a las críticas de dirigentes de la oposición a la iniciativa de ley de radiodifusión que el gobierno aún no envió al Congreso. Ayer, referentes de otros tintes políticos criticaron el "Ante -proyecto" que el próximo miércoles será presentado en el Teatro Argentino de La Plata, antes de que ingrese a la cámara de Diputados de la Nación.
Margarita Stolbizer, Federico Pinedo Pinedo, Julio Bárbaro y Silvana Giudici cuestionaron la iniciativa oficial. "Tengo miedo de que la Ley de Radiodifusión se convierta en un ariete para que (Néstor) Kirchner comience a apretar a los periodistas", expresó Stolbizer.
La dirigente bonaerense de la Coalición Cívica opinó : "a mí me preocupó, casi que me asustó. Un Kirchner desaforado, fuera de sí mismo, con ese ataque que ha hecho, por ejemplo, al diario Clarín, casi en una actitud cuasi mafiosa, y de provocación".
Por su parte, Federico Pinedo, del PRO en la Cámara Baja, habló ayer con Clarín. "Tenemos una diferencia central con el Gobierno: ellos dicen que la radiodifusión es un servicio público controlado por el Estado, y nosotros, que es un derecho humano de la población. Es una diferencia sustancial entre autoritarismo y la democracia".
Para Pinedo, el kirchnerismo "está embarcado en una operación de compras de medios, a través de grupos económicos afines. Es de extrema gravedad que se pretenda participar de una guerra de medios y simultáneamente establecer las reglas de juegos de la disputa".
Julio Bárbaro, ex director del Comfer aseguró que "La Argentina necesita una ley de radiodifusión. Pero debe surgir de un proceso de acercamiento entre el Gobierno y la industria (de la comunicación). Pensar que la ley va a ser resultado de una bronca o de una confrontación es absurdo".
Para Bárbaro, "la pelea con Clarín es en alguna medida que el señor Kirchner se está peleando con el espejo, en el campo y en los medios. La sociedad y la comunicación van por otro lado"
Finalmente, la radical Silvana Giudici, titular de la comisión legislativa de Libertad de Expresión, advirtió ayer sobre una posible "visión restrictiva" en el proyecto oficial.
Jackie Bini Jackie Bini Moderator IVC: FUERTE CAÍDA EN LAS VENTAS DE ´CLARÍN´ Y ´LA NACIÓN´
El 2008 cerró con una fuerte caída en las ventas de los dos diarios de mayor circulación, Clarín y La Nación. Así surge del boletín informativo correspondiente a diciembre del año pasado que editó el Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), al que DsD accedió de fuentes periodísticas. Clarín sufrió un descenso en su circulación de 5,9 puntos porcentuales respecto del mes de noviembre, con una venta neta de 360.654 ejemplares promedio diario de lunes a domingo. Así, el matutino volvió a caer luego de la recuperación que había mostrado en noviembre respecto de octubre. Su venta dominical, sin embargo, logró aumentar un leve 0,7 en puntos porcentuales con una circulación promedio de 716.003 ediciones. El peor día de la semana para Clarín en diciembre fue el jueves, cuando alcanzó a vender 282.985 diarios. Por su parte, La Nación experimentó una baja en sus ventas de 6,4 puntos porcentuales respecto de noviembre, con una venta neta de 151.613 ejemplares promedio diario de lunes a domingo. El matutino, que también había crecido en noviembre, volvió a caer en el último mes de 2008. Su venta dominical acompañó el descenso general y cayó 1,4 puntos porcentuales, con una circulación de 244.040 ediciones promedio. El peor día de diciembre para La Nación fue el lunes, cuando alcanzó a colocar en el mercado 119.983 diarios.
Perfil creció en sus dos ediciones El periódico Perfil, a contramano de Clarín y de La Nación, logró aumentar sus ventas, tanto en la edición dominical como en la sabatina. Así surge del boletín del Instituto Verificador de Circulaciones correspondiente a diciembre del año pasado. La edición dominical de Perfil experimentó un aumento de circulación de 1,6 puntos porcentuales respecto de noviembre y tuvo una venta neta de 55.222 ejemplares promedio por domingo. En tanto, la edición sabatina aumentó un leve 0,6%, con una circulación de 22.126 ediciones vendidas en promedio.
Los diarios de Córdoba también bajaron sus ventas
El mes de diciembre también fue negativo para las ventas de los diarios de la provincia de Córdoba: de cinco matutinos auditados sólo uno logró incrementar su circulación. Así surge del boletín informativo del Instituto Verificador de Circulaciones (IVC) del mes de diciembre, al que DsD accedió de fuentes periodísticas. El diario de mayor circulación en la provincia, La Voz del Interior, sufrió una caída de 6,1 puntos porcentuales y arrojó una venta neta de 56.013 ejemplares promedio diario de lunes a domingo. En tanto, el matutino Día a Día (el segundo diario en ventas de la provincia y de los mismos editores de La Voz) cayó 8,8 puntos porcentuales respecto de noviembre y su circulación se ubicó en los 15.161 ejemplares promedio de lunes a domingo. Por su parte, el diario Puntal, de la localidad de Río Cuarto, experimentó un descenso en sus ventas de 1,8 respecto del mes de noviembre y colocó en el mercado un promedio diario de 6.830 diarios. En la ciudad de Villa María, en tanto, se encuentra el único matutino que logró aumentar sus ventas. Se trata de Villa María Puntal, que creció 2,7 puntos porcentuales respecto de noviembre y logró circular 1.046 ejemplares promedio diario de lunes a domingo. Mientras que El Diario del Centro del País (también de Villa María) cayó 1,9 puntos porcentuales y su circulación alcanzó los 4.800 ejemplares promedio diario de lunes a domingo.
Diario Popular y Olé vendieron menosLos otros dos diarios editados en Capital Federal que audita el IVC, Diario Popular y el deportivo Olé, también sufrieron una caída en su circulación en el mes de diciembre. “El Popu” experimentó una baja de apenas 1 punto porcentual respecto de noviembre, y arrojó una venta neta de 88.790 ejemplares promedio diario de lunes a domingo. En tanto, el diario deportivo del Grupo Clarín sufrió una fuerte caída de 12,1 puntos porcentuales con respecto a noviembre, con una circulación paga de 49.837 ejemplares promedio de lunes a domingo. Al parecer, el campeonato obtenido por Boca no ayudó a Olé a eludir la caída general.