Muchas veces a la hora de negociar, tenemos la sensación equívoca de que si se llega a un punto intermedio, es lo más sensato.
A veces los puntos intermedios no satisfacen a nadie, como en el caso de las decisiones Salomónicas.
Un buen ejemplo que refuerza lo propuesto por la Negociación Método Harvard lo podemos hallar en el Dilema de las Naranjas y las Hermanas que es el siguiente:
Había 4 naranjas. Cada una de las dos hermanas deseaban las 4 naranjas, una para hacer una tarta, y la otra para hacer un zumo.
Después de una larga negociación, aceptaron un término medio; 2 naranjas para cada una.
Al final, ni una pudo hacer su tarta, ni la otra su zumo ya que con 2 naranjas no se puede hacer ninguna de las dos cosas.
Si hubieran aplicado el Método Harvard de Negociación, en vez de defender una Posición "Quiero 4 naranjas", hubieran planteado el problema "Quiero una tarta y tú un zumo" y hubieran buscado soluciones creativas al problema.
Una buena solución hubiera sido que una se quedara con las cáscaras de las 4 naranjas para hacer la tarta y la otra con el interior de las 4 para hacer su zumo.
De esta forma ambas hubieran salido ganando y ninguna hubiera tenido que renunciar a lo que realmente quería que por cierto NO era "tener 4 naranjas". El hecho de obcecarse en una posición "4 naranjas", evita que el verdadero problema se pueda analizar y solucionar.
¿Se os ocurre la misma aplicación a una negociación de salario o de horario?
Saludos,
Roberto