Todos nos encontramos bajo la influencia y el poder de las leyes universales. Entre ellas, la más poderosa de todas es la Ley de la Atracción.
Al concentrarte en algo que te ha sucedido, o que deseas que ocurra, estás poniendo un foco para que toda tu energía se centre ahí, en ese asunto. Es como si tomaras un papel y una lupa, y a plena luz del día dirigieras un rayo de esa extraordinaria luz sobre esa hoja. ¿Qué ocurrirá al cabo de los minutos? Que muy probablemente termine prendiéndose.
La Ley de la Atracción funciona de igual manera. Es como la lente que usas para prender la hoja de papel. Al centrarte verdaderamente en algo ésta termina por ser absolutamente infalible e inefable, otorgándote todo o más de lo que habías estado soñando. No hay manera de huir de ella, es más, en este mismo instante todos nosotros estamos sufriendo sus efectos sin darnos cuenta.
Así que ten cuidado con tus deseos, porque se harán realidad!!!
Cariños, Mariana