*Jesús es mi esperanza*
Oh alma mía, reposa sólo en Dios, porque de él es mi esperanza. - Salmos:62:5
Predicar la palabra de Dios se hace en este tiempo más que necesario. Predicarla en las plazas y en todo lugar a donde el Señor nos Envíe. Mantenernos prepadrados para compartir el AMOR de Dios, sea o no el tiempo oportuno.
Como hijos de Dios tenemos la encomienda de corregir, reprender y animar a la gente con paciencia y pasión. Porque, llegará el tiempo en que la gente no escuchará ni querrá escuchar el consejo que viene de parte de Jesús. Seguirán sus propios deseos y buscarán maestros y pastores que les digan lo que sus oídos carnales desean escuchar.
En lo que a mi concierne, me he de esforzar por mantener mi mente clara y libre de cualquier viento de doctrina falsa. Debo estar dispuesto a SUFRIR  por el Señor. Hoy más que nunca he de ocuparme en decirle a los hombres la Buena Noticia de que en Jesucristo hay verdadera PAZ y ESPERANZA.